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 ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥

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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Jue Ene 26, 2012 7:01 pm

CRAAAAAPS!
Gee sufrió un accidentee
pobrecitoooooo DDD':
pero aqí será dpnde Michi y el se reconsiliaran o algo asi
*-*-*-*

y Mi frankie no me dejará
aunqe sé qe algo pasará D:

aayyy siguelo prontooooooo
ojala qe si puedas subir mañana *-*
y no pierdas ru record! Jajajaja
ok no te preocupes!!!

KEEP THE FAITH!!


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Vie Ene 27, 2012 3:55 pm

En minutos de viene cap :B






By: Yan *-*
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Vie Ene 27, 2012 4:24 pm

Capítulo 8.








Billie y Sue volvían bien tarde a su departamento, hacía varios meses que vivían juntos para que, de alguna forma, pudieran experimentar el vivir como casados. Y parecían llevarse bien, además se turnaban para cocinar, Sue lo odiaba, pues ella no era buena con las recetas y contaba con poca paciencia. Miró el contestador y apretó el botoncito que parpadeaba mientras Billie se iba a dar una ducha.

- Se sentirá tan feo sin ti- bromeó él tratando de convencerla.
- No seas pervertido- le regañó ella.

El chico sonrió y soltó una risita suave muy graciosa. Hizo ademán que se iba pero volvió y sujetó a la rubia de la cintura, hundiendo su rostro en la cabellera que le hacía cosquillas en la nariz. Su cuello olía a naranjas, su perfume favorito que era el impregnado en el cuerpo de Sue. Esta se giró justo cuando terminaba el penúltimo mensaje.

“... ¿Llámame si? Necesito tu ayuda con estos incisos."

"¡Sue! ¡Billie! Dios, deben venir, Gerard está en el hospital. Hemos cerrado The Bunker, nadie sabe qué hacer, está... dios... debo irme, acaba de venir el médico. Y no estoy exagerando, Sue. Vengan al Hospital Puertas del sol. Por favor."


Sue apagó la máquina y frunció al ceño, Billie besó su cuello como si nada estuviese pasando.

- Billie, debemos ir.
- Si lo sé- murmuró como flotando en sus propios pensamientos-. Es que me resulta imposible separarme de ti.
- Voy a cambiarme y tú... date un baño frío.

La miró con rostro triste y antes de irse la rubia tomó el rostro de su futuro esposo entre sus manos y acercó sus labios, besándole con pasión, aferrándose ambos a sus bocas y sintiéndose sumamente dichosos de tenerse mutuamente. Pronto estarían casados...

Aunque quién podría decir que no lo estaban ya el uno con el otro. Sue se separó dificultosamente del pelinegro y le besó una vez más sobre la boca, para dejarlo e irse a cambiar. Debían ver a Gerard en el hospital.

- ¡Cariño!- la llamó Billie desde la puerta del baño. Ella se volteó a verle-. Te amo mucho, ¿sabes?
- Lo sé. Yo también te amo.
- Prometo que cuando volvamos tendremos un momento a solas.
- Billie...
- Si, ya sé que no quieres que prometa cosas que no podemos hacer. Con todo lo del casamiento, The Bunker y mi entrenamiento para las carreras no hemos podido tener mucha intimidad pero te prometo que voy a lograrlo. Te voy a tener para mí solito todo un día y más quizás...

Ella sonrió, muy suave, casi imperceptible, pero él la vio y se sintió satisfecho. ¡Qué lindo era sentirse tan enamorado y quererla cada vez más! Se guardó los pensamientos bien en su mente, sí... tendría a su Sue para él.




- Soli, por dios, deja de dar tantas vueltas- le dijo Michelle con enfado, la estaba poniendo nerviosa. Cruzó los brazos y se recostó en el respaldo de la silla.
- Odio los hospitales. Mucha gente yendo hacia todos lados y sin decirte nada- le respondió ella.

Frank la miró comprensivamente y la tomó de la mano.

- Ya volvemos- anunció llevándosela afuera.

Recordaba, hace tiempo, que uno de los hermanitos de Solange se había enfermado de hepatitis. ¿Cuál había sido? ¡Ah si! Stephan. Para entonces su madre estaba postrada en la cama con fiebre y Soli se turnaba para poder visitarlo a él también en el hospital. Había adelgazado ocho kilos con tanto trabajo para ella solita.

Desde entonces, Frank ya estaba enamorado de ella y se preocupaba por ella, aunque poco podía hacer para ayudarla, la castaña no aceptaba que nadie le quitase peso de encima, por lo que Frank se conformaba con darle ánimos. "Todo saldrá bien" solía decirle, "Stephan es un chico fuerte, una enfermedad como esa no va a derrotarle", "Soli, come un poco, ¡estás tan delgada! ¿Acaso quieres desaparecer?"

Recordó con una mueca graciosa, mientras la tomaba de la mano y la llevaba hacia una banca fuera del hospital, cuando Michelle le hacía morisquetas para que ella abriera la boca y comiera aunque sea bocado de sándwich. Solange era tan cabeza dura.

Se sentaron en silencio. La miró de reojo, era cabeza dura como su amigo que ahora estaba en terapia, del que los médicos no decían nada. ¡¿Porqué rayos no hablaban?! Sospechaba que había malas noticias. Dios. Su amigo... llevaban años de conocerse, era un tipo de esos que no solían encontrarse todos los días aunque un poco gruñón y malhumorado, al que le costaba demasiado demostrar sus sentimientos. Quizás por eso no tenía novia. También tenía mucho que ver que Gerard no tomaba en serio a todas las chicas con las que salía, la mayoría de las veces las usaba por un tiempo y luego se cansaba de ellas...

- ¿Estás preocupado?- preguntó Solange con voz mucho más calmada que antes, tomando la mano fría de Frank entre las suyas, la besó suavemente.
- Es mi amigo- murmuró como para sí-. Pero va a estar bien.
- Eres demasiado positivo, Frankie.
- ¿Lo crees? ¿Demasiado?
- Sí, pero está bien. Eso es lo que me gusta de ti, ¿sabes? Creo que debí decirlo antes...- dijo ella con una sonrisita y se acercó a besarle.

Era raro que Solange tomara la iniciativa. Sus mejillas estaban sonrojadas y al separarse su rostro fue iluminado por una extraña sonrisa.

- Soli, aún me debes una charla. ¿No crees que tengo derecho de saber quién te hizo eso?- acarició la zona morada en la mejilla de su novia.
- Yo...
- ¿Porqué tienes tanto miedo?
- Es... una muy larga historia- suspiró-, pero tienes razón, te debo esto...

Frank se dispuso a escuchar, olvidando por un segundito a su amigo, sólo por ella, por la mujer de sus sueños.




- El paciente ha sido derivado a una sala. En cuanto esté instalado podrá pasar una persona a verlo, la enfermera les avisará- anunció el médico.

Dios... su corazón, ahí estaba, volvía a latir, rápidamente, funcionaba. ¡Cuánto miedo había tenido! Ese había sido miedo real, a perderlo, a pensar que él se había ido y las últimas palabras que habían intercambiado habían sido tan frías.

Michelle se dejó caer en la fría silla de plástico conjunta a la sala de urgencias, su rostro estaba más pálido que de costumbre y su mirada muy apagada. ¿Y si hubiera pasado...? ¿Y si él hubiera muerto? Ella jamás se habría perdonado ese desplante, y habría tenido que cargar siempre con la tristeza de saberlo lejos, de saberlo imposible.

¿Qué tan difícil era luchar? ¿Era esa la señal que le indicaba que había llegado el momento de luchar por su hombre? Su hombre... Hasta lindo sonaba. Ese sujeto de ojos verdes como los de un feroz tigre, tan helados como el hielo que cubre las montañas de Alaska, era finalmente el amor de su vida y su corazón se lo estaba susurrando para que ella lo captara bien bajito. Ella... había sido tan necia, soberbia, insulsa al pensar que poniendo excusas iba a detener eso que estaba sintiendo, ¡si ya lo llevaba grabado en la piel y en el corazón!

- ¿Quién va a pasar a ver al paciente?
- Yo- dijo antes de que alguien se adelantara.

Nadie se opuso. Quizás por alguna fuerza extraña o quizás porque estaban muy sorprendidos por el accidente. Lo que fuese... Jeanne le dedicó una mirada significativa y le sonrió mientras acariciaba uno de sus rulos dorados, y comenzaba una nueva pelea con Bob.

- ¿Qué tienes contra mi cabello?- gruñó él.
- El cabello corto ha pasado de moda, mi querido vejete Bob. Es hora de que cambies tu estilo. Los hombres verdaderos llevan el cabello largo, pero sólo los hombres de verdad.
- Ya ¿y que más? ¿También quieres que me lo pinte?- dijo sarcástico.
- Oh no, tu color está bien- sonrió suavecito-. Aunque te vendría bien que te lo lavaras con más frecuencia.
- ¿Qué estás insinuando?- gritó.
- Pues... está un poco opaco.
- ¿Qué? Oye, niñita, acabas de llegar, más respeto.

Ella le miró hastiada.

- La clase de monos que mi prima mete en la familia.
- La clase de huecas que mi primo agrega a la familia.

Ambos se miraron con odio.

- Ya, es un hospital, recuerden que no es momento ni lugar para estar peleando- les dijo Brendon, severamente.
- Perdón- murmuraron pero luego algo se les cruzó por la mente y ambos se miraron maliciosos.
- ¿Qué pasa, verdecito? ¿Estás celoso porque el chico nuevo que está en cama tiene toda la atención de Michelle?- lo quiso hacer enfadar Bob.
- Oh, Bob, no seas así de cruel, que verdecito no tiene la culpa de que... bueno... ya sabemos como es Michi- le dijo Jeanne.
- ¡Ya cállense los dos! Ella no me debe explicaciones.
- ¿Ah no? Quizás no, pero eso no quiere decir que no tengas que pedírselas- siguió ella.
- ¿Qué quieres decir?
- Ay, mi verdecito adorado, no entiendes nada- soltó una risita rara-. Si sigues con este plan de "no hago nada, se darán solas las cosas" no vas a llegar a ningún lado, debes hacerte cargo de que estás enamorado de mi amiga. Y claro, hacer algo al respecto.
- ¿Y qué quieres que haga? No voy a tirarme a sus brazos con una rosa.
- Eso es anticuado- bufó Bob-. Ven, verdecito, la serpiente... eh... quiero decir, Jeanne y yo te daremos unos consejitos que usarás con Michelle.

Ambos se rieron profundamente mientras Brendon se sentía totalmente confundido. Dios... ¿En qué hueco de serpientes y arañas se había metido?




Ella le miró con profundo cariño, sentada a su lado, se veía tan tranquilo, con un único suero conectado a sus venas, como si nada le hubiese pasado. Sus mejillas estaban levemente más pálidas de lo normal y parecía envuelto en un sueño profundo. Le acarició el rostro con suavidad y sintió escalofríos al tocar su piel. Suspiró pensando cuan bonito sería que él fuese quien la tocase, quien la besase... La sangre subió a su rostro.

"Estúpida idiota, ¿qué haces pensando eso cuando estás con Gerard y él está bueno... dormido? No, Michelle, eres una pervertida"

- Hola, Gerard- susurró bajito tomando su mano-. Perdóname. Fui una bruta, no debía tratarme mal, lo siento. Hice de algo chiquito algo muy grande y me fui por las ramas, cuando ni siquiera hablamos tanto. Aunque ahora que lo pienso, conocernos en dos lados distintos es muy gracioso, creo que yo también debí darme cuenta antes y no lo hice. ¿Cómo te sientes? Espero que puedas escucharme, porque me gustaría saber que te sientes bien y que vas a salir adelante. Sabes, la moto está bien, fuiste tu quien salió más herido. Ray nos avisó de ti y estaba asustado porque te vio bajo el auto. Dios... nos preocupaste. ¡Oh, tu hermana! Soy tan torpe- pensó por unos segundos lo que haría-. Tendré que decirle a Frank que la llame.

Justo cuando estaba por levantarse una mano sujetó la suya. Ella volteó sorprendida y se encontró con los hermosos ojos verdes de Gerard, que la miraban llenos de ternura, la frialdad se había derretido brutalmente y él la miraba, era el Gerard de la noche anterior.

- Hola- murmuro bajito ella.
- Hola, Michelle- respondió con voz rasposa.
- Tuve miedo que no supieras quien soy- le confesó avergonzada.
- Sí, sí se quién eres. Lo sé bien. Aunque... no recuerdo muy bien lo que sucedió.
- No te preocupes, el médico dijo que podría pasar. Fue un gran accidente, pero te vas a poner bien. Digo, ya estás mejor.
- Michelle...
- ¿Necesitas algo?
- A ti- murmuró lento, le apretó la mano, y ella se quedó pestañeando un par de veces antes de reaccionar. Se sentó lentamente en la silla-. Quédate conmigo.
- No voy a ningún lado.
- Perdóname.

Se acordaba, a pesar de que su cabeza le dolía brutalmente y el dolor se expandía hacia atrás, que tenía las piernas un tanto adoloridas y su brazo lleno de cortes, uno cosido y todo, él recordaba perfectamente haberle mentido.

- Debí decirte que conocía a tu hermano.
- Ha sido muy tonto, ya no importa- sonrió sinceramente-. Aunque es gracioso, ¿sabes? En tantos años nunca nos hemos visto ni hablado y eso que mi hermano me ha contado de ti.
- Al parecer debíamos encontrarnos ahora.

Michelle miró la mano de Gerard que rodeaba la suya, la notaba cálida y del tamaño perfecto para la suya, su energía irradiaba de ella y le era transmitida lentamente. Way besó suavemente la piel de Michelle y ambos se sonrojaron.

- Me pasan muchas cosas contigo, Michelle.
- Eh... ¿C-Conmigo?- preguntó sorprendida.
- Sí. Contigo. Me pasan cosas intensas y no puedo explicarlas. Han ido apareciendo de la nada, y me siento confundido.
- Yo...
- No tienes que decirme nada. Aunque... me gustaría... que... me... bueno...- no sabía cómo decirlo. Había estado tan necesitado de su voz...- me gustaría que me cantaras algo, escuchar tu voz me es suficiente.

Ella sonrió y se acercó más a él, apoyando la carita en sus manos, se aclaró la garganta y comenzó:

Summer has come and passed
The innocent can never last
Wake me up when September ends

Like my father's come to pass
Seven years has gone so fast
Wake me up when September ends


Él no sabía qué hacer. Abrirle totalmente su corazón y decirle que de pronto se sentía enamorado de ella como nunca lo había estado de ninguna mujer era la opción que le rondaba en el corazón. Porque él jamás había sentido nada especial por una chica que le rondase, especialmente, porque eran ellas quienes le perseguían, y le acorralaban hasta que él tenía que cumplirles para no quedar como un pendejo. Esa era su forma de ser. Pero podía cambiar por ella... por esa mujer de gloriosa voz.

Here comes the rain again
Falling from the stars
Drenched in my pain again
Becoming who we are

As my memory rests
But never forgets what I lost
Wake me up when September ends

Abrió los ojos que había mantenido cerrados y se fijó en los verdes que la observaban atentos. ¡Cuánto lo quería! Se perdió en esa mirada y siguió cantando, sólo para él...

Summer has come and passed
The innocent can never last
Wake me up when September ends

Ring out the bells again
Like we did when spring began
Wake me up when September ends

Suspiraron y se miraron. Gerard estiró su mano para tocar el rostro de Michelle y ella se sintió afortunada y terriblemente relajada, cuando ambas pieles entraron en contacto los choques eléctricos por sus cuerpos se intensificaron.

- Te quiero, Michi.

Ella se sorprendió.

- Yo...
- ¿Sientes algo por mí? ¿Aunque sea algo muy chiquito?

Su corazón dio un salto.

“¡Arriésgate!”

Le gritaba. Y llegaba su momento, ese que todos tomamos tarde o temprano, el momento de luchar por lo que queremos, procurar triunfar en la vida, sabernos valientes y enfrentar las consecuencias con la frente alta. Demostrarles a los demás lo que queremos y llegar y tomarlo. Esa valentía que estaba tan lejos de la norteña se juntó en su corazoncito y le hizo sonreír. Era su tiempo para luchar por su ser amado.

- Si, siento algo por ti, Gee. También te quiero.

Él deslizó su mano hacia el cuello de la chica y la atrajo, hasta que sus respiraciones se juntaban y se confundían, cuando ambos sentían que sus corazones iban a explotar y que las nauseas eran horribles. El contacto se produjo, sublime. Lentamente, el primer beso de Michelle, el verdadero. El del amor de su vida, ¿sería este su amor?

Cerró los ojos, no podía asegurarlo... Dios, aún se sentía tan niña, inexperta y Gerard era hermosamente sabio a su lado. La condujo con delicadeza y pidió permiso con paciencia, hasta que introdujo su lengua en la boca de su chica y la saboreó, era dulce.

- ¿Qué rayos es esto?

“Maldita sea”

Pensaron ambos.

Continuará...

O.O Gerard y Michelle se besaron!! xDDDDDDDDDDDD
¿Qué traman Jeanne con Bob? ¿Y se les unirá Brendon o.o?
Bueno, tendrán que esperar hasta el próximo capítulo para saberlo... o no? o.o ... xD

Ok, sé que dije que probablemente no podría subir hoy porque iría al cine con mi hermana, pero como fuimos a las tres, pude volver más o menos temprano ^^

Muchas gracias a Kathy y a Soli, que siempre me comentan c: (lloraré de emoción >.<)

Eso es todo (:

Besos y abrazos virtuales! ♥







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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Vie Ene 27, 2012 8:02 pm

qeeeeee??
quien llegóoo??
le contaré todo a Frankie??
qe traban los otros dos!!?
necesito saberlo!!! *-*
siguelo pronto, me encanta

KEEP THE FAITH!


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Vie Ene 27, 2012 8:13 pm

D: aksdasdhkasdhashdskadh
gerard esta bienn
sii se dijieron que se quieren :3
billie y Su *o* son tan linda pareja
me encantan :3
que traman bob y Jeanne
con brendon ojala que no perjudiquen
a gerard y a michi :Z laksjdakhdxaksd
continua Very Happy
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Sáb Ene 28, 2012 3:00 pm

Capítulo 9.








Solange tenía los ojos rojos y Frank se paseaba enfrente de ella como león enjaulado. Tenía el rostro contrariado y su mirada un poco perdida. Ella le había contado todo, absolutamente todo y ahora se sentía un poco más relajada, pero confusa, él no había dicho palabra alguna, y parecía enfadado, le venía entonces la duda, quizás estaba enojado con ella por mentirle.

- Es un maldito... voy a matarlo- gruñó al cabo de unos minutos.

Se acercó violentamente a ella la atrajo hacia él y le besó el cuello, acariciándole los cabellos. Ella comenzó a llorar, estaba segura, que bien se sentía pero las lágrimas salían sin control.

- Voy a destrozarlo, le cortaré el cuello. Nunca... nunca más volverá a tocarte. Te vienes a mi casa... ya.
- No, mis hermanos... Yo no puedo.
- No me contradigas- volvió a gruñir serio-. Vamos a buscar a tus hermanos, a tu madre y se vienen a casa, no voy a dejarte con ese desgraciado. Oh, jodido viejo, voy a matarlo.
- Frank, por favor cálmate, tengo... tengo miedo.
- Perdóname

Volvió a abrazarla.

- Sólo que no soporto que nadie te ponga un dedo encima. Te amo, ¿sabes? Nadie puede tocarte jamás... sólo yo- sonrió divertido.
- ¡Frank Anthony Thomas…!
- Te amo- la calló con un beso antes de que pudiera decir alguna otra cosa.

Por eso amaba al chico de ojos avellanas, este tenía la capacidad de hacerla sentir segura en cuestión de segundos y reemplazaba el temor que tuviera con tanto amor que le era imposible sentirse asustada alguna vez. Se besaron suavemente, a Solange se le ocurrió llevar a su madre con su tía, es decir, la hermana de esta, quien miles de veces se lo había sugerido. Quizás podría dejar a sus hermanas más pequeñas allí y que Stephan y Sarah se quedaran con ellas. Ay, Frank era tan bueno.

- Vamos, no puedo olvidarme de mi amigo.
- Frankie- lo llamó.
- ¿Sí?
- Te amo mucho, gracias por quererme así.
- Es un placer, mi lady.

Ella rió. Frank era un perfecto idiota... un perfecto idiota adorable al que amaba profundamente.




- Oh, Billie, prométeme que no dirás nada- le pidió Michelle-. Si mi hermano se entera podría matarme. Deja que seamos nosotros quienes... bueno... hablemos con él. Además aún Gerard y yo... no hemos aclarado nuestra situación.
- De acuerdo, será un secreto- les sonrió calmado.

Gran gota de sudor resbaló por sus sienes, mientras miraban al pelinegro.

- Aunque deben tener cuidado, saben lo chismoso y horriblemente perceptivo que es mi primo. Si él se entera, no creo que guarde el secreto, por lo menos no gratis.
- Sabes Billie- empezó Michelle-, aún me sorprendes, eres listo, aunque no parezcas.

Él la miró casi cayéndose hacia atrás.

- Que bueno- rió.
- Creo que por eso Sue te quiere tanto.
- Bueno, me tengo que ir, dejé a Sue sola.

Cuando Billie se fue, el recuerdo del beso volvió a la mente de los chicos y los hizo sonrojar. Se miraron y el silencio se hizo incómodo.

- ¿De verdad me quieres?- preguntó ella.
- Sí, te quiero mucho. Pero no sé que más siento, necesito descubrirlo.
- Me pasa igual. Y... ¿Qué tienes pensado?
- Conocerte, por supuesto y saber si lo que siento es algo verdadero.

Ay, se sentía un maldito idiota. Estaba seguro que era algo verdadero, su corazón se lo decía y su cuerpo también. Uhm... bueno, era hombre. Pero aún así tenía que estar más seguro, tenía que poder decirle un verdadero "te amo, te necesito", no un solo "me gustas, te deseo".

- Cuando ambos estemos seguros, le diremos a tu hermano. ¿Qué te parece?
- Está bien por mí- sonrió.

Se dejó guiar por la mano de Gerard, que nuevamente la atraía hacia él, pero de pronto la puerta se abrió y se separaron de golpe. Michelle se dio la vuelta y Gerard se sonrojó hasta la punta de los pelos.

- Hola, emo, espero que mi hermanita no te esté molestando.
- Para nada- le contestó él-. Es buena compañía, para variar.
- ¡¿Qué estás diciendo?! ¿Qué no soy buena compañía?- preguntó exageradamente molesto.
- No, ¿tú crees?- le dijo con sarcasmo.
- ¡Estúpido imbécil, ni que fueras mucha cosa!
- Al menos yo sé cómo dividir números de tres cifras.
- ¡Cállate, emo!
- ¡Enano!
- ¡Gerardo Camino!
- ¡Frodo!

Michelle se rió y Solange, que estaba a su lado, también. Frank infló los cachetes pero inmediatamente soltó una risa sonora y abrazó a su amigo, cuyas vértebras crujieron.

- ¡AAAAUCH!- gritó Gerard.
- ¡Hermano! Gerard está débil aún, eres un bruto- lo regañó Michelle.
- Ok, ok, lo siento. ¿Y tú qué tanto lo defiendes?- la miró con sospecha.
- Sólo digo algo coherente, a diferencia tuya- dijo ella media sonrojada, cosa que no se escapó de la vista de Solange.
- ¿Ahora tu también? ¿Qué tienen todos contra mí? ¿Qué hice?
- ¡Naciste!- contestaron Gerard y Michelle, riendo sonoramente.

Que bonito se veía. Solange sonrió. Su amiga había estado muy triste cuando ella le contó lo que sabía de Gerard, pero ahora al parecer se habían arreglado las cosas, después de todo, verdaderamente las cosas malas pasan por algo. Y de lo malo siempre se puede rescatar algo bueno, aunque sea muy chiquito.

Estaban comenzando otra discusión cuando el doctor entró en la habitación.

- ¿Ya puedo irme?- preguntó rápidamente.
- ¡Claro que no, señor Way!- rió divertido-. Lo veo apurado y eso es bueno, pero va a tener que aguantarse y tener paciencia, debe estar en reposo y se quedará unos días más para unos análisis. Fue un grave accidente, pero al parecer, ha salido mejor de lo que se esperaba.
- Entonces no puedo irme- soltó con fastidio.
- Emo, calma, no seas impaciente- dijo Frank, golpeándole suavemente el hombro.
- ¡AHHH!-gritó de dolor… otra vez.
- ¡Hermano bruto!- le gritó Michelle
- Pero...- intentó defenderse.
- Frank, ¿no ves que Gerard está enfermo aún?- le dijo Solange.
- Sí, eres un bestia, enano- rió Gerard al verlo haciendo un puchero.
- Oh si claro, todo yo- reclamó.

El doctor rió.

- Veo que está bien atendido, vendré a verle más tarde- salió de la habitación.

Al cabo de un rato, todos pudieron ver a Gerard, quien conoció a Jeanne y disfrutó mucho de verla pelear con Frank. Finalmente no era el único que tenía una relación tan especial con el enano.

Billie le miró cómplice pero con mucha disimulación, ya que Bob realmente debía ser muy intuitivo. Este estaba abrazado a Jeanne quien le gruñía y cada tanto le escupía un par de maldiciones. Sue parecía más alegre que de costumbre y anunció que se debía a su casamiento.

- Espero que te recuperes, porque obviamente tendrás que ir, o enfrentarás las consecuencias de mujeres enojadas- le dijo Sue.
- ¡Además! ¡Habrá mucha comida!- exclamó Billie.

Al parecer, Sue sabía, y era obvio, pues Billie jamás iba a ocultarle algo a la mujer de su vida.

“Quizás eso me podría pasar a él algún día, tener esa confianza, sentirme seguro de decirle todo, no ser tan estúpido en mentirle y arruinar las cosas importantes. Bueno, pero ellos están por casarse inclusive.”

Pensaba Gerard, viendo a la pareja.

- Sue, ¿qué tal si nos vamos? Es tarde, y no has comido nada.
- Vamos, Billie y no comiences con eso de mi alimentación. Que te mejores, emo- dijo Sue, evitando que Billie comenzara a regañarla-. ¡Billie, aléjate de esa máquina de dulces!- se escuchó en el pasillo.
- Nosotros también nos vamos, voy a dejar a verdecito y a la serpiente en sus casas. ¿Quieres que te alcance, Soli?- ofreció Bob.
- No, me voy con Frank. Gracias, Bob- le respondió con una sonrisa.
- ¡Ah! Olvidaba a Frank- rió-. Adiós, mi adorada Michi.

Gerard lo miró con mala cara, ¿qué le pasaba a ese imbécil?

"Controla tu carácter"

Le regañó su consciencia.

- Adiós, Bob, Brendon. Te llamaré por la mañana, Jeanne- se despidió de ellos Michelle.
- ¡Niña, por favor! ¡Ni que no me conocieras! ¿Por la mañana? ¿Estás loca? Una modelo tiene que dormir mucho para lucir bella, ¡Llámame a la tarde!- gritó antes de salir con el eco de su risa estrepitosa.

Michelle se sentó en la silla cerca de Gerard, este se había quedado pensando en la mirada que Brendon le había dedicado a su... ¿novia? ¿Acaso él gustaba de ella? Encima él estaría fuera. Le mandaría a Billie vigilarlo, pero este era medio despistado, aunque valía la pena intentarlo. Tal vez Michi tenía razón con eso de que era más listo de lo que parecía.

- ¿Nos vamos, hermana? Soli se va a quedar en la casa- habló Frank.
- No, ve. Llévate la moto de Gerard que traje hasta acá, me quedaré un rato más- respondió.
- Como quieras- se encogió de hombros-. Pobre emo, en compañía de mi molesta hermana. Que te sea leve, Gerardito.
- Suerte, Frodo.

A Michelle, tanto como a Soli y Gerard, les pareció muy extraño que Frank no pusiera alguna excusa o comenzara a gritarle y a ordenarle que se fuera a casa; sin duda debía tener sus buenos conflictos en la cabeza, obviamente relacionados con la castaña.

La chica de cabellos largos rojizos se acercó más a Gerard en cuanto se hubieron ido todos. Miró la pulsera que Soli le había hecho para la buena suerte, le había dicho que las personas que estuvieran cerca de ella siempre llevarían una partecita de su espíritu, de su energía, porque era una chica que contagiaba felicidad con mucha facilidad.

Gerard le acarició el rostro mientras iba sintiendo que se dormía, la enfermera le había dado, hacia unos minutos, unos calmantes y le iban haciendo efecto poco a poco. A su lado, la chica comenzó a susurrarle una canción, muy suave mientras le decía que le quería, que se sentía segura a su lado, que no la dejara sola nunca. Y se quedó profundamente dormido, con la voz de un ángel que le entregó a los brazos de Morfeo.

Continuará...



Chan! Era Billie quien los había visto xD
Bueno, espero que les haya gustado el capítulo c:

Kathy y Soli, nuevamente muchas gracias por comentar el fic c:

Besos y abrazos virtuales!

PD: Ahhh! Mi record sigue en pie x3






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Sáb Ene 28, 2012 5:13 pm

uf menos mal que si era billie
jsadajsdhasj me gusta
cuando discute gerard y frank
askhdkasdh quiero saber que va
a hacer frank respecto a soli D:
sjdhaksjdhs continua Very Happy
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Sáb Ene 28, 2012 10:03 pm

craps!
me encantoooooooo
osea ahora viviré con Frankie -*-*-*-*
yyy Gee y michi! *0*0*0*
pero ahora como se regresa Michi a casa, sola?? qe miedo!! .-.

KEEP THE FAITH!


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Sáb Ene 28, 2012 10:07 pm

KobraaaGuurL ♥ escribió:
craps!
me encantoooooooo
osea ahora viviré con Frankie -*-*-*-*
yyy Gee y michi! *0*0*0*
pero ahora como se regresa Michi a casa, sola?? qe miedo!! .-.

KEEP THE FAITH!

Y tu crees que volverá a casa? Cool chan! xD 1313






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Dom Ene 29, 2012 10:41 am

Venom.FuckingNightmare escribió:
KobraaaGuurL ♥ escribió:
craps!
me encantoooooooo
osea ahora viviré con Frankie -*-*-*-*
yyy Gee y michi! *0*0*0*
pero ahora como se regresa Michi a casa, sola?? qe miedo!! .-.

KEEP THE FAITH!

Y tu crees que volverá a casa? Cool chan! xD 1313

Jajajaja
ahora si qe morí! *-*-*-*-*-*-*-*
quiero qe trecetreceen XDD


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Dom Ene 29, 2012 2:20 pm

Capítulo 10.





Michelle despertó lentamente, sin saber dónde se encontraba, hasta que finalmente el olor a medicamentos llegó hasta ella, y se dio cuenta de que estaba en una habitación de hospital, de paredes blancas. Frente a ella, estaba el cuerpo dormido de Gerard. Al lado de su cama había una mesita de noche con unas flores que Solange había llevado. Era el único paciente de esa habitación que contaba con una ventana-balcón hacia la calle, un guardarropa bastante amplio y un televisor que estaba, obviamente, apagado.

Miró hacia donde Gerard. Habían acordado llevar su amor en secreto y descubrir en la complicidad lo que realmente sentían, si ese sentimiento era fuerte soportaría lo que fuere y día a día se sentirían más unidos; si ese sentimiento no era nada más que atracción ella se abriría. Porque ahora, ella buscaba algo más que eso, ella buscaba que la vieran como una mujer de verdad, no un objeto. ¿Sería Gerard Way un hombre así?

La puerta del cuarto se abrió entonces y el médico entró con una sonrisa suave en el rostro.

- Aún no despierta- le comunicó ella.
- Es normal por el accidente. Cuando lo haga, dígale que vamos a hacerle unos encefalogramas, y que contactaré con traumatología para que vean ellos la pierna, que seguramente requerirá yeso.
- ¿Un encefalograma? ¿Por qué…?
- Por seguridad, señorita, no se angustie, ya verá que pronto su novio saldrá de aquí.

Michelle se sonrojó, no se acostumbraba aún a ser eso de Gerard. El doctor iba saliendo cuando se volvió.

- Ah, hay una señorita que desea ver al joven Way. ¿La hago pasar?
- ¿Una señorita?- preguntó como si arrastrara las palabras, sintió una punzada de celos que se disipó inmediatamente después de ver a una joven de cabellos negros entrar en el cuarto y abalanzarse hacia ella.

Abby Way, la hermana menor de Gerard.

- Oh, Michi. ¿Qué le sucedió a mi hermanito?- exclamó angustiada.
- Calma, Abby, él está bien.
- ¡Pero es que es un desconsiderado! ¿Por qué no me llamó? ¿Por qué no me llamaste? ¡Oh, son tan malvados!
- Deja de hacer escenas tontas- murmuró una voz con frialdad.
- ¡GEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

La pelirroja sonrió ampliamente viendo como Abby lloriqueaba sin control y Gerard gruñía para que se soltara de su cuello. Hermanos. Le recordaba mucho a sí misma y sintió una infinita ternura envolviendo su corazón, se recordó mentalmente darle un gran beso a su hermano nomás volver a casa.




Solange entró en la casa a oscuras, Frank la seguía por atrás muy despacito. Escuchó gritos provenientes de la cocina.

- Mi hermana está trabajando.
- ¿A estas horas?- rió-. Tu hermana es una ramera, por eso no está aquí cuidando de nosotros. Escucha, niño, es hora de que lo entiendas, ella encuentra mejor revolcarse con cualquier imbécil a estar aquí. ¿Entiendes?

La castaña corrió a la cocina totalmente enfurecida, no sólo iba a llevarse a sus hermanos también iba a soltarle todas sus verdades a ese patán.

- Encima de que vienes a meterte en nuestra casa te pones a hablar tonterías sobre mí. ¿Qué pretendes? ¿Por qué quieres arruinar nuestras vidas?

Stephan se acercó a ella corriendo.

- Tranquila, hermana, no le creo lo que dice, vamos, no discutas.
- Mejor hazle caso a ese hijo de perra porque sólo te ligarás un golpe- habló Richard.
- ¡Cállate! ¡No te atrevas a insultar a mi madre! Vamos, Stephan, vámonos de aquí, agarra a las chicas. ¿Dónde está mamá?
- ¡Se ha ido!- exclamó el menor.
- ¿Qué?- exclamó caminando apresurada al pasillo, sabiendo perfectamente que ese sujeto los seguía.
- Se fue. Dijo que no aguantaba más, que prefería morirse. ¡Soli, ella nos ha abandonado! ¿Por qué hace eso?
- Shhh- lo atrajo hacia ella, un gran gesto maternal-. Ella está muy cansada, Stephan, ya volverá y si no... Yo la encontraré, lo prometo. Ahora vamos.
- ¿A dónde carajo te crees que vas? ¡Ni creas que te dejaré... te dejaré abandonarme como esa perra!

Richard se acercó a Solange y la sostuvo del brazo, ella soltó un chillido, tenía las manos sudadas, y olía horrible.

- Ahora tendrás que ocupar su cargo y serme fiel, tendrás que serme fiel- dijo obviamente mareado, ella abrió la boca tirando de su mano y él la cayó de una cachetada.

Frank, totalmente fuera de sí, salió de atrás y golpeó con todas sus fuerzas al sujeto que se tambaleó y tuvo que apoyarse en una pared para no caer al suelo bruscamente. Stephan, para entones, los esperaba con sus hermanas en la puerta de la casa, aprovechando el descuido de Richard para salir de la sala.

- Nos vamos. Y si usted pretende hacer algo le juro por Dios que ni la policía le salvará, voy a matarle- amenazó Frank, abrazando a Solange por la cintura.

Esta estaba sollozando. Se sentía tan débil, tan frágil. El tipo intentó acercarse nuevamente pero Frank volvió a golpearle en la nariz, este le devolvió una patada en el estómago y estaba a punto de golpearle cuando Frank le pateó y le rompió el labio.

- Voy a matarle - repitió.
- ¿Tú? ¿Matarme? ¡¿A mí?!- rió.
- Sólo le he advertido. No vuelva a acercarse a Soli ni a sus hermanos porque se le acabará el mundo. Nadie, escúcheme bien, NADIE la hace llorar.

La tomó de la mano y salieron de la casa, en silencio, ella parecía muy conmocionada para hablar, así que se dirigieron rápidamente a donde vivía la tía de los pequeños. Después de que la señora le ofreciera a Solange un té y ella rechazara, partieron para la casa de Frank. Sarah y Stephan se quedarían con ellos, así lo había ofrecido Frank entendiendo que en la casa de la tía no había suficiente lugar, además su casa quedaba muy cerca de la escuela a la que concurrían. Soli se abrazó fuerte al ojiavellana.

- Te voy a proteger siempre, ¿sabes?- le dijo Frank, suavecito al oído.
- De acuerdo.

La voz de Solange sonaba muy seca, agria, asustada. ¿Por qué? Porque estaba segura que su padre se vengaría.




Billie se deleitó mirando la figura de su novia bajo él, estaban ambos en el sillón de su salita de estar, besándose y hablando sobre el casamiento. La besó intensamente antes de ayudarla a sentarse. Cuánto amaba a esa mujer.

- Estoy tranquila, Billie.
- Como tú digas, cariño. Ah, a que no sabes, Michi y Gerard están juntos, te lo digo a ti pero es un secreto- sonrió-. Ya ves que no puedo ocultarte nada.
- ¿Cómo sabes eso? Dudo que lo hayas descubierto por ti mismo.
- Los encontré besándose en el hospital y ellos mismos me lo confirmaron, también me dijeron que debía guardar el secreto, porque Frank podría matar a Gerard si se enterara. Ya una vez intentó matar a Bob cuando “sin querer” entró en el vestuario mientras Michi se desvestía.
- Si lo recuerdo. Aunque me parece mal que lo oculten, tarde o temprano se va a enterar, sería mejor que fuese ahora. Ya sabía yo que la forma en que se miraban era demasiado extraña.
- Bueno, yo no noté eso.
- Oh Billie, es tan obvio como el pensar que Bob y Jeanne terminarán juntos después de todo, salta a la vista.
- Si tú lo dices, cariño. Que lista eres- la besó en el cuello-. ¿Sabes, cariño? Te amo mucho.
- Billie, debes dejar de llamarme así o comenzaré a golpearte.

Él sostuvo las manos de ella sobre su cabeza y enterró su rostro besando apasionadamente el cuello de la rubia, sus manos bajaban y subían por el contorno de su cintura y ella aprovechaba para besarle la oreja muy sensualmente. Luego se besaron apasionadamente, ella recibió gustosa su lengua en un juego exquisito mientras tomaba con ambas manos el rostro de su prometido y lo acercaba a ella.

Estuvieron jugando hasta que las ropas les fueron incómodas, cosa que les pasaba con frecuencia las veces que estaban juntos, ella comenzó a quitarle la camisa que llevaba puesta y pasó a desabrocharle el pantalón mientras él jugueteaba sacándole la remera de seda. Sus manos recorrían con emoción el cuerpo conocido y se detuvieron dolorosos segundos en el sujetador, haciéndola sufrir.

El juego de quitarse sus prendas fue divertido para ambos, que terminaron cayendo del sillón, se sentían especialmente felices... y llevaron su emoción hasta más allá de los límites, haciendo de ese acto, un encuentro de sus cuerpos pero también de sus corazones.

Finalmente, cayeron agotados pero eternamente felices.




Pasando ya varios días del accidente de Gerard, de su romance secreto con Michelle, de la confrontación de Frank con Richard, varios momentos más para Sue y Billie, acercándose la fecha de su matrimonio… Gerard Way salió del hospital.

- Vamos deja de quejarte- le decía una sonriente Michelle mientras empujaba la silla de rueda.

Su novio tenía una pierna enyesada, y todavía muchos encuentros en el hospital para seguir revisando su contusión en la cabeza. El médico había advertido que quizás olvidara cosas, o su inconsciente reprimiera algunos recuerdos dolorosos. Le habían recetado mucha paciencia, a ambos.

- No eres un niño para que hagas este tipo de berrinches- le siguió diciendo.
- ¡Por supuesto que no soy un niño! ¡Y esto no es un berrinche! Odio que me empujen en una sillita de viejo pudiendo usar muletas.
- ¡Gerard Way! Cierra ya tu bocaza que no sirve más que para decir tonterías y deja que yo te lleve tranquila.

La pelirroja sonrió ante su silencio. Gerard simplemente no soportaba el hecho de tener que depender de alguien para hacer algo, para él la palabra independencia significaba mucho y por eso mismo Michi intentaba no meterse en ese nivel más de lo necesario. Ella pasaba mucho tiempo con él por supuesto, pero no deseaba controlarlo todo el tiempo y saber cada cosa que hacía, aunque recién comenzaban su noviazgo fuera del hospital las cosas estaban saliendo bien. Ellos se querían.

Su mente se preguntó si después de mucho tiempo seguirían sintiendo igual y se sintió un poco adolorida porque si bien amaba a Gerard, podía que él no le correspondiese con la misma intensidad, después de todo nunca habían hablado de amor, simplemente habían mencionado muchos “te quiero” y la palabra atracción que mediaba en su relación. A ella le atraía Gerard y a Gerard le atraía Michelle, pero el amor era mucho más que eso.

- Michi, hace días que estás rara. ¿Qué te pasa?- preguntó mirándola.
- ¿Ah? Nada, nada- mintió.
- Dime.
- No es nada, sólo estaba... Bueno, me preguntaba que sería de nosotros de ahora en más. Porque... yo te quiero... pero... eh... no sé, nomás pensaba en cuanto sentiremos nosotros.
- Yo siento muchas cosas por ti.

Michelle le sonrió agachándose a darle un tierno beso, simplemente un roce de labios. Miró a su alrededor casi por costumbre, reconocía perfectamente las calles, pues Abby y ella las recorrían luego de visitar a Gerard en el hospital.

La suerte de Way era que su familia tenía mucho dinero, incluso le habían regalado una silla de ruedas, y por ahora él no tendría que ocuparse de los negocios inmediatamente, si no que podría descansar por un tiempo. Ya habían hablado con Gerard de que él se abriría definitivamente de la compañía, pues quería algo más tranquilo y The Bunker obviamente lo era.

- Sabes, rendí bien todos los exámenes- comentó ella muy alegre-, pero me quedan algunos. Soli y yo nos hemos esforzado mucho pues se acerca nuestra graduación y queremos buenas calificaciones, sirven mucho. Ah, a propósito, vieras la linda pareja de casados que hacen Soli y mi hermano, los dos...- se quedó pensando un segundito y después sonrió con ternura-, los dos hacen una hermosa pareja.
- ¿Qué te quedaste pensando?
- Pensaba que debe ser muy lindo amarse a sí, con la fuerza para enfrentar lo que sea, incluso a un padre alcohólico y golpeador, vivir juntos y llevar toda una vida por delante unidos. Solange es muy afortunada, y mi hermano también.

Gerard se quedó serio y Michelle entonces pensó que había dicho algo incorrecto.

- Eh lo siento, no debí decir eso.
- No, está bien... es lo que sientes- ya casi llegaban a su casa y un vacío comenzaba a formarse en su cuerpo-. Yo también me siento afortunado, porque tengo una mujer maravillosa a mi lado. Hoy por hoy me gustaría decirte que te amo, Michi, pero no estoy seguro y no quiero mentirte.
- De acuerdo, yo te entiendo- dijo secamente.
- Tampoco te enojes.
- No estoy enojada- suspiró-. No podría pues tampoco sé lo que me está pasando contigo, Gee, y antes de mentirte y decirte algo de lo que podría arrepentirme me gustaría vivir esto por un tiempo más y descubrirlo luego- miró hacia la casa de Gerard, ya habían llegado-. Esto está siendo muy maravilloso y yo... yo me siento muy feliz, no pido más nada, no te pido que me digas cosas lindas, ni tampoco...
- Sabes que yo...
- Sí, te conozco. Aunque no creas, ya te conozco perfectamente y sé que tú no eres así, pero me basta con tenerte a mi lado y sabes que aunque haya cosas que no dices las sientes. Yo te quiero así.
- También te quiero, Michelle- ella le robó un beso-. ¿Quieres quedarte a almorzar?
- Mmm... De acuerdo, me parece bien.




Una muchacha de ojos dorados muy extraños y un cabello del mismo color, largo atado en una alta cola de caballo caminaba tranquilamente por una avenida conocida, entró así en una cafetería. Recordando que esa noche cerrarían temprano The Bunker se acercó a una mesa y se sentó. Mientras jugueteaba con un rulo el mesero se le acercó. Pidió un batido de banana.

Miró a un costado, un grupo de jóvenes la miraba. Le pareció normal. Se cruzó de piernas y sonrió, bajó sus lentes de sol y los miró con un guiño travieso. Era tan común que los muchachos la miraran, pues ella tenía ojos muy bellos, tenía un cabello hermoso, un cuerpo bastante bien formado que cualquier modelo envidiaría y un estilo muy suyo. Además, claro, ella siempre se sentía muy bien parada.

De pronto una sombra entró y se sentó frente a ella, cayendo torpemente en la silla, venía corriendo. Miró por encima de sus gafas a la repentina figura, con evidente odio pues los muchachos habían dejado de hacerle señas, y se encontró con el rostro agitado de Robert Bryar.

Dios, como encontraba diferencias con su primo. Si bien no se parecían en nada, a ella le gustaría que se pareciera más al tierno Billie. Bob tenía el pelo corto y rubio mientras que Billie lo tenía negro y desordenado. Bob tenía su cuerpo más varonil que el de Billie, pues aunque ambos corrían, Bob iba al gimnasio y hacía pesas desde que le fue permitido andar solo por la calle. Aunque las profesiones de ambos eran parecidas, Bob era corredor de motos y Billie corredor de carreras. Bob era muy mujeriego y Billie muy centrado.

Volviendo a la realidad, Jeanne se quedó un poco agitada, el sudor recorría la sien del chico y se deslizaba hacia abajo perdiéndose en la ropa, la musculosa que llevaba estaba pegada a su cuerpo, mostrando sus fuertes pectorales, algunas chicas se dieron vuelta a mirarla y ella sonrió. Seguía siendo el mismo conquistador de siempre.

- Oye, ¿tenías que entrar así? ¡Estás que apestas!- lo molestó.
- Oh, ya cierra la boca. Estaba entrenando cuando recordé esta estúpida cita.
- ¬¬
- Ya, no me pongas esa cara. Snake, ¿siempre te tienes que vestir así?

La joven se miró, estaba bastante normal. Una minifalda muy pequeñita, una remera con tiras pegada al cuerpo, sus sandalias con plataformas y una cartera que hacía juego, ah también llevaba sus libros. Eso sí que era extraño. Pero es que quería aprobar el ingreso a Diseñadora de modas.

- No molestes, Bryar.
- Bueno, ya, vamos a lo nuestro. ¿Qué tienes en mente?
- Varias cosas- sonrió-. Te contaré. Esta noche hay una feria, convencí a mi primita de que vayamos todos, es decir, cerremos The Bunker temprano, a ella le servirá para despejarse pues está muy nerviosa con lo de la boda. Pero bien, la cuestión es intentar que Brendon quede con Michelle en la mayoría de las atracciones y si es posible en la rueda de la fortuna- suspiró-. Oh, que bello juego, me trae unos recuerdos.
- ¿No fue allí donde te pegué ese chicle en el cabello y tuviste que cortártelo?
- ¡SI! ¡Perverso animal! Pero yo hablaba de buenos recuerdos- suspiró nuevamente y sonrió-. Bien. He visto a Michi demasiado alejada estos días, me contó que está ayudando a Gerard con la recuperación y no dudo de sus buenas intenciones pues la conozco lo suficiente como para saber que lo hace sin ningún otro motivo, pero si dudo de él... y me parece que hay algo entre ellos. No me han dicho nada, simplemente lo sé.
- Sí, como no. Jeanne “la adivina”- bufó con sarcasmo.
- ¡Ya cállate y déjame seguir contando!- exclamó molesta-. La cuestión es que tenemos que intentar que Gerard se acerque lo menos posible a Michelle.
- De acuerdo. Aunque no entiendo de dónde sacas esas conclusiones tan raras. Por esta vez voy a hacerte caso víbora. Pero esperemos que el verdecito Brendon acepte... Y hablando del rey de Roma...

Continuará...



Wiiii! Gee ya está de alta x3 Ahora solo tendrá que estar unos días con yeso y muletitas (porque no se quedará 4ever en sillita de ruedas :b)

o.o Ya se está empezando a ver el plan de Jeanne y Bob .____.!!!!

Muchas gracias a Kathy y Soli (a esta última, no hubo 1313 pero ya habrá ;p) por comentar el capítulo anterior ^^

Besos! y ojalá pueda volver a actualizar mañana para no perder mi record *-*

PD: El próximo capítulo se vendrá más largo... creo xD






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Dom Ene 29, 2012 2:21 pm

Se me olvidó actualizar el título xd






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Dom Ene 29, 2012 9:08 pm

que valiente que se puso frank
*o* kajdhkjashdja que amor
wii gerard ya esta de alta
espero que e den cuenta que se
aman pronto asnhdklas
y no me gusta ese plan que estan haciendo
bob y Jeanne ojala que no les resulte ¬¬
jasdhkashd continua Very Happy
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Dom Ene 29, 2012 10:07 pm

aaaah
me encantóoooo!!
mi enano valienteeee, tan bello el!
y encima parecemos casados! qe emoción!
*0* #SoHappyICouldCry

y repito, Gee es tan Yo..
tampoco digo cosas lindas xD
jajajaja pero ojala se digan qe se aman
porqe si lo sienten de verdad!! *-*-*-*-*

yyyy, me da colera el plan
de Bob and Jeanne U.U
qe espesos.. lo peor es qe Brendon no
tiene ni idea! Jajaja

Sigue mañanaaaaaaa
así no pierdes tu record y Kathy and I
estamos contentas xDD

Keep The Faith!!


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Lun Ene 30, 2012 4:54 pm

Capitulo 11.





Brendon se sentó en la silla desocupada. Estaba agotadísimo, acababa de llegar de la pista de patín donde había estado entrenando, esperando ser buen maestro para Michelle y antes había estado dando lecciones de piano a una chiquilla que odiaba al instrumento.

Rápidamente, entre Jeanne y Bob le contaron el plan.

- Mmm... No sé, ¿creen que funcione? Después de todo, si Michi quiere a Gerard no debería molestarla, ella es feliz con él y...
- ¡No, no, no! ¡Brendon! Yo en ningún momento dije que ella gustara de Gerard o que estuvieran juntos, yo sólo te he contado mis sospechas. Además soy su mejor amiga... Ok, de acuerdo. ¡Bob, deja de mirarme así! Soy su segunda mejor amiga, siempre me confía todo.
- Si tú dices- murmuró Bob, con sorna.

Jeanne le lanzó una mirada envenenada.

- Entonces, quedamos así, a las 8pm en la entrada. Ve bien vestido Bren y nada de formal, algo bien guapo que resalte tus bellos ojos castaños.
- Eh... b-bueno- contestó no muy seguro.
- ¡Cuando no tu tratando de ligarte a alguien! Como que se me hace que si el plan no funciona, eres capaz de quedarte tú con el verdecito- bufó Bob.
- Por supuesto, tecito verde es toda una joyita, es hermoso, no dudaría en estar con él- respondió segura.
- Era de esperarse.
- No te pongas celoso, Robert, aunque deberías, pues sin duda Brendon es más lindo que tú... cualquiera es más lindo que tú- rió.
- Me hastías, niña.

Error, inmediatamente Jeanne estaba sobre él.




Michelle se acurrucó más hacia donde Gerard frente a la televisión, mientras seguía contándole cómo Frank había arruinado su pizza la noche anterior y había tirado, por equivocación, los patines al basurero. De pronto, le explicaba que ella había comenzado a practicar por su cuenta hasta que la semana próxima Brendon comenzara su entrenamiento con ella. Eso, Gerard lo vio con un gesto de enojo, que Michelle no vio.

Sonó entonces el celular con la melodía favorita de la chica, aquella que inmediatamente trajo recuerdos a la mente de Way, "Wake me up when September ends" de Green Day.

- Ah, de acuerdo, Jeanne, hablaré con Frank, sí... nos vemos. De acuerdo, adiós- se quedó mirando el celular unos segundos y finalmente sonrió-. Era Jeanne, para invitarnos a la feria esta noche.
- Am... - gruñó.
- ¿Qué pasa?
- Pensé que podrías... bueno... Mmm... venir esta noche y estaríamos los dos solos.
- Uh pero... podemos estar juntos esta noche, estoy más que segura que mi hermano estará muy ocupado con Soli y no va a dejarla en toda la noche.
- Están muy enamorados, ¿verdad?
- Sí, ambos se quieren mucho- suspiró- .¿Vendrás o no?
- De acuerdo.
- ¡Bien!- rió-. Me tengo que ir, le dije a mi hermano que daría una vuelta pero ya me tardé mucho. Además, tendría que estudiar un poco, el lunes tengo examen.
- Mmm... Está bien.

Se puso de pie con un poco de dificultad y la rodeó con sus brazos, su cintura encajaba perfectamente en ellos, se acercó a sus labios y los reclamó porque eran totalmente suyos, su lengua entraba y salía, y ella se separaba haciéndolo sufrir, negándole, haciéndose rogar por el calor de su boca. La sostuvo de la nuca y se besaron pasionalmente, hasta que el aire les faltó y se separaron.

- Te quiero
- Yo también, pero o me voy ahora o no me voy nunca.

Se dieron otro beso, Gerard la vio partir pero inmediatamente entró, pues el teléfono estaba sonando.




Michelle, Solange y Frank caminaban hacia lugar donde se juntarían con los demás. Vestían ropas comunes pues era sólo una feria.

Michelle llevaba un saco largo de color azul, un pantalón color lavanda ajustado y una remera negra que decía “I love Rock” en letras platinadas, que se moldeaba perfectamente al cuerpo. Ella y Solange habían estado dos horas para tratar de vestirse, pues Frank criticaba cada cosa que la castaña se ponía, finalmente había optado por una pollera larga en declive hasta por debajo de la rodilla, con una camisa algo escotada. Claro, Frank le había obligado a ponerse un tapado que la cubría perfectamente.

Eran casi las ocho, así que iban con perfecto tiempo. Michelle estaba ansiosa por ver a Gerard.

- ¡No puedo creer que vistas eso!- reclamaba Frank.
- No entiendo qué tiene de malo. Eres mi novio, Frank, pero no mi dueño.
- ¡Ya lo sé!- contestó evidentemente enojado-. Sólo que no quiero que nadie te mire.
- ¿No se te ha ocurrido pensar que estoy vestida así para ti y no para otro?
- ¿De verdad?- se le habían iluminado los ojitos avellanas-. Por eso te quiero tanto, Soli.

Y se besaron, muy felices. Definitivamente, la castaña sabía perfectamente cómo controlar a Frank y cómo hacerlo sentir conforme aunque fuese engañándolo.

Finalmente llegaron, estaban ya todos, Ray le comentaba a Gerard cómo lo había visto bajo el auto y este reía. Bob y Jeanne peleaban como de costumbre y a su lado estaba Brendon quien sonreía recatadamente.

- ¡Hola a todos!- exclamó Michelle, evidentemente muy feliz.
- Bien, ya estamos todos. Adelante. Ven aquí, Michi, tengo que hablar contigo- dijo Jeanne, que la sostuvo del brazo jalándola, y gesticulando con una gran sonrisa.

Vestía una remera que le llegaba por arriba del ombligo, un pantalón ancho con soberbios tajos a ambos lados y sandalias. Su cabello estaba recogido con una liga violeta fosforescentes, pero eso era lo menos que llamaba la atención, tal vez, era la porción de muslo que se veía, o quizás el tremendo escote de su remera, quizás su altura, quizás sus ojos dorados. ¡Quién sabe!

- ¿Qué pasa? ¿Por qué estás de tan buen humor?- preguntó mirando de reojo a Gerard.
- Michelle... Michi, amiga, necesito que me contestes algo.
- Dime.
- ¿Estás saliendo con alguien?
- ¿A qué viene eso?- exclamó sonrojada.
- Bueno, es que...
- Pues no, no estoy con nadie y por ahora estoy bien así.
- ¡Perfecto! Vamos a ese juego…




- ¡Mira, Solange! Es para ti- Frank había ganado otro juego, Soli le sonrió sin ánimo-. ¿Qué pasa?
- Estoy preocupada por mis hermanos.
- No debes sentirte así, estarán bien.
- No lo sé... yo...
- Nada va a pasarles, lo prometo. Además, están seguros en casa.
- De acuerdo, tienes razón.

Y, exactamente en la sala de la casa Iero…

- Muajajajajajajaja. ¡Ahora probarán el sabor del triunfo!- exclamó Stephan.
- Dios, eso es asqueroso- se quejó Sarah.
- Grr... ¡Guau, Guau, Guau!- “apoyó” Pansy.
- ¿Qué?- preguntó incrédulo.
- ¡Está horrible!
- Guau, Guau, Guau.
- ¡Silencio los dos!- exclamó semi enojado y semi confundido, levantando una bandeja donde se podía ver una cosa redonda y negra, totalmente quemada- ¡¿Qué problema tienen con mi pizza?!- ups, se podía ver una pizza.
- ¡Ya te dije, eso no se llama Pizza! ¡Es un asco!
- Que crueldad...- fingió llorar dramáticamente.
- Ven hermosa bola de pelos, vamos a cocinar algo decente.
- ¡GUAU!




Jeanne y Bob se sentaron en una banca frente a un juego donde Ray trataba de embocar un aro y Brendon le indicaba cómo hacerlo. Sue estaba a su lado gritándole a Billie para que lo lograra, pero este miraba también para donde estaban los demás.

- ¿Crees que sospeche algo? - dijo finalmente la de cabellos dorados.
- ¿Por qué lo piensas?
- Porque cada vez que queremos que estos dos estén juntos, aunque sea en un juego muy simple o comprando golosinas, tu primo aparece y se lleva a Michelle a donde él y Gerard, o agarra a Brendon con el interés de hablar algo.
- Es sólo coincidencia, no creo que sospeche, estamos hablando de Billie...

Jeanne miró a donde Billie le entregaba una lapicera a Sue y ella le golpeaba suavemente en la cabeza pero igual sostenía el objeto como si fuera una estatuilla de cristal. ¡Qué linda se veía su prima con su cuñado!

- ¡Tengo una idea!- exclamó tomando la mano de Bob sin darse cuenta y arrastrarlo hasta donde el resto.
- ¿Y tú desde cuando andas de la mano con Bob?- preguntó Michelle con una sonrisa traviesa.
- ¡Ahhh!- gritó Jeanne al darse cuenta de que ella tenía razón.
- No, no, no me mires así... fuiste tu quien me agarró, nada de esas miradas tuyas- le reclamó Bob.
- Bien, lo dejaré pasar- sonrió Jeanne-. Tengo una idea, vamos al túnel del amor.
- Está bien, pero esperemos a los chicos que fueron a comprar unos dulces- dijo la de cabellos rojizos, pensando que finalmente podría estar abrazada a Gerard y besarle, como lo había estado deseando toda la noche, a pesar de que la estuviera ignorando.
- ¡Hey, Hermana!- la llamó Frank.
- ¿Qué?
- ¿Vamos?
- ¿Y los chicos?
- Nos están esperando desde hace rato, últimamente estás muy distraída.
- Nada de eso- soltó agarrándose del brazo de su hermano y sintiéndose muy segura.

Cuando niña, cada vez que tenía miedo, se prendía del cuello de Frank y este la cubría con sus brazos. Ahora, ella ya casi no tenía necesidad de que él la abrazara para decirle que todo saldría bien, primero porque Frank tenía a Solange para brindarle seguridad, y segundo porque ella tenía a Gerard.

Finalmente se reunieron todos frente a la atracción, tenía el nombre en letras rojizas y un corazón de fondo que brillaba y daba a sus caras un toque rojizo. En un momento, Michelle se acercaba a Gerard para subir con él y en otro alguien la empujaba y terminaba en un barquito en forma de cisne junto a Brendon. Miró hacia atrás sólo una vez, y luego miró al castaño, no queriendo ser descortés con él.

- Entonces, ¿lo has pensado? ¿Vas a ser mi instructor?
- Si, lo pensé y acepto, Michi.
- Oh, gracias, eres muy bueno Brendon.
- Quizás...- susurró-. Michelle, tengo que decirte algo.
- ¿Qué pasa?
- Eres muy linda, ¿sabes? Y me caes muy bien... yo... yo te quiero.
- Yo también te quiero, Brendon. Pero no digas más, por favor- le selló los labios con dos dedos-, no digas más. Tu también me caes bien, me gusta tu forma de ser me gusta mucho. Eres mi amigo. Uno de mis amigos más queridos, por eso tengo que contarte antes de que sigas que estoy enamorada, y soy muy feliz, porque esa persona me corresponde.
- ¿Quién es?
- No puedo decirlo. Pero espero que sepas compartir conmigo mi felicidad.
- Lo haré, Michi.




- ¿Dónde está Jeanne?- preguntó Brendon cuando salió y se encontró con Bob.

Él y la rubia no habían querido entrar, porque definitivamente no iban a entrar juntos.

- ¿Le hablaste?- preguntó Bob, refiriéndose a Michelle.
- Ella ama a otra persona y no me quiero meter.
- ¿Eres tonto? ¡Por supuesto que vamos a meternos! Tenemos que saber quién es ese y...- habló una voz recién llegada.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas?- cuestionó el rubio.

Bob volteó a ver a Jeanne, su voz sonaba muy suave, su cabello le caía sobre un hombro y su mirada estaba clavada en él. Se quedó observándola unos segundos, sus labios estaban ligeramente humedecidos y tan rojos que contrastaban con su piel, esta incluso parecía un poco más pálida que de costumbre.

- ¿Dónde estuviste? Pareces descompuesta
- No, no, me encuentro bien. ¿De qué hablaban?
- Michelle ama a otro y el tecito no quiere saber quién es.
- ¡Estás de broma! ¡Por supuesto que vamos a averiguarlo!
- ¿Averiguar qué?- preguntó Sue, que llegaba recién.
- Bob dice que desde la montaña rusa se ve toda la ciudad y yo digo que se ve mejor desde la Rueda de la Fortuna. Brendon dice que dejemos de preguntarnos esas tonterías pero estaba diciendo que es momento que averigüemos quién tiene razón. Ahora mismo nos subimos a la Rueda- mintió su prima.




Michelle miraba las luces de las casas desde una de las casillas del juego, su mente viajó entonces a cuando era pequeña y gustaba de subirse sola. Mientras su hermano iba en otra casilla solo o con alguna novia. Recordó entonces que ella no solía tener muchos novios, ahora a los 16 podía decir que la persona que más la había enamorado había sido Gerard, como si hubiese estado predestinado. Los muchachos solían jugar con ella, encontrándola inocente, y eso la había motivado a cambiar y sentirse más orgullosa, no quería que nadie jugara con sus sentimientos nunca más.

Sintió como unos brazos rodeaban su cintura y no tuvo miedo que la descubrieran pues la casilla contaba desde hacía tiempo con una cortina que cubría los lados que eran vidrio, excepto el de la puertecilla. Ellos habían cerrado todas las cortinas, a excepción desde donde ella miraba.

Un beso mariposa se posó en su cuello mientras un pecho cubría su espalda y llenaba de calor todo su cuerpo, su mano se entrelazó con las que descansaban en su plano vientre. A eso se refería, con Gerard se sentía protegida, segura de todo. Comenzó a darse vuelta y se encontró con esa mirada esmeralda que tanto amaba, sus labios... tan ricos. Besó y fue besada mientras él recorría con sus manos su cuerpo juvenil, muy lentamente de modo que ella no tuviera temor o se sintiera incómoda.

¡Qué mal se había sentido al llegar y no poder darle un tímido beso siquiera! Y se había sentido mal cuando Frank le hablaba a Gerard de una muchacha de la facultad que le había preguntado por él. Gerard sabía perfectamente de un club de fans formado sólo para a él, pero no quería que Michelle, lo supiera ni que ellas -o ellos en el peor de los casos-, se enteraran de ella.

Ahora, sin embargo, no pensaba en nada de eso, sólo en Michelle, a quien tenía en brazos y quería sin medida. ¿Pero era amor eso que sentía? ¿Realmente era amor? Y si lo era, ¿qué es el amor? No tenía ni una sencilla respuesta. Pues en toda su vida no había sentido el sentimiento, bien, amaba a su madre, a su hermana, incluso a su padre, pero el amor de estar con alguien para compartir toda una vida nunca lo había sentido.

Había tenido novias, pero esto no se comparaba… ni siquiera el sexo con ellas se comparaba con lo que sentía cuando besaba a Michelle en una oreja, o le decía que la quería, o escuchaba lo mismo de ella.

- Gerard, regresa- canturreó muy cerca de su oído.
- Estoy aquí- sonrió-. Amor…
- Dime.
- Te quiero.
- Yo también.

No importaría si se lo dijera ahora, no valdría la pena. Él quería decirlo cuando realmente lo sintiera, o cuando estuviera seguro de ello. No sería como con todas las chicas. Y eso Michelle lo sabía.

Se besaron, separándose con dificultad justo cuando la casilla se detuvo, sin saber que alguien los había visto por donde no estaba cerrado con cortinas. Ella estaba muy recatada, con una tenue sonrisa en los labios y Gerard se mantenía igual de serio que siempre.

- ¿Ustedes dos subieron solos?
- Si, tu hermana tenía miedo, enano.

Al parecer el insulto -que ocasionó obviamente una pelea entre ambos-, hizo olvidar a Frank que Michelle no era de tener miedo a las alturas ni muchos menos era de subirse acompañada a la rueda, a menos que fuera alguien muy importante para ella.

Rato después, Frank había reunido a Jeanne y a Brendon, comentándoles que había visto a Gerard y a Michelle besarse.

- Al menos ya sabemos quién es- dijo Bob cuando Frank se hubo ido.
- Si, y no hace falta ningún plan- intentó hacerlo entrar en razón Brendon.
- ¡Por supuesto que si, tecito verde! No vamos a dejar que nos quiten a Michi.
- Como se me hace que esto comienza a ser personal para ti- le dijo Jeanne con seriedad.

Bob se encogió de hombros.

- Quizás. Pero preferiría que ella esté con tecito y no con ese emo que recién llega a The Bunker.
- Pero si ella lo quiere...
- ¿De qué hablas, Jeanne? Pensé que estabas de acuerdo.
- ¡Lo estoy! Está bien, ¿qué tienes planeado?
- Aquí no, hay mucha gente. Sólo les diré algo. Una fiesta.

Jeanne miró a Bob poco sonriente, no le gustaba cuando él armaba algún plan solo. No es que fuera un chico malo pero a veces las cosas que se le ocurrían significaba engañar y lastimar a alguien y ella no quería caer tan bajo.

Iban caminando hacia los demás cuando vio su reflejo en un espejo y tuvo un poco de miedo, su figura no se veía tan especular como antes, por estar comiendo porquerías. Sin duda necesitaba comenzar una dieta más estricta.

- Michi, necesito hablar contigo y con Gerard- había dicho Billie-. Bob tiene un plan, no sé que esté tramando, pero tengan cuidado. Seguramente es algo de una fiesta pues él lo dijo, les sugiero que estén atentos, pues saben lo suyo y quieren separarlo.
- ¿Y porqué harían eso?- preguntó Gerard.
- Desde hace mucho que está enamorado de Michelle. Mi primo no es un mal tipo, pero haría cualquier cosa para tener a Michi… aunque creo que ahora lo hace por Brendon.
- Ya veo- murmuró sonrojada-. Pensé que él había entendido que yo no puedo estar con él.
- ¿Él te dijo algo?- le preguntó Billie.
- No, nada. Está bien, vamos chicos, es tarde.
- Michi…- la llamó Gerard, sosteniéndola de la mano.
- ¿Qué?
- No te voy a abandonar nunca, ¿entiendes? Voy a luchar a golpes si es necesario.
- No será necesario- sonrió.




- ¡Nos vemos mañana!- exclamaron casi en unísono, Solange, Frank y Michelle, que se volvían a casa acompañados de Gerard.
- ¡Deja de molestarme me siento perfectamente!- se escuchaba a Jeanne.
- ¡Estás pálida! ¿Qué escondes?
- Bob va a molestarla toda la noche- dijo Frank-. Aunque admito que tiene razón, está muy rara.

Gerard miró a Michelle significativamente.

- Últimamente pasa mucho tiempo con Bob- le comentó Soli, que era muy amiga del rubio-. Él me comentó que la noche anterior ella y él fueron a cenar a un restaurante nuevo muy lindo. Jeanne le contó que el año que viene va a entrar en un instituto de Belleza muy prestigioso y que finalmente va a terminar como diseñadora. Dice que la nota extraña.
- ¿Extraña?
- Ellos suelen pelear mucho, pero no tanto como antes- siguió la castaña.
- Oh, eso es normal- comentó Michelle-. Ha madurado.
- No era eso a lo que me refería yo con rara- explicó Frank y agachó la cabeza-. Tú eres su amiga Michelle, creo que tienes que saberlo. Cuando Soli y tú se fueron con Sue a comprar algo de comer, ella se compró una hamburguesa... bueno, nunca la vi comer así...
- ¡Tienes razón!- exclamó Gerard, cayendo en cuenta de lo que el muchacho quería decir-. Yo también la vi, parecía totalmente diferente a la que vemos todos los días.
- Y después se fue a los baños corriendo. ¿Estará embarazada?
- ¡Hermano, ni lo digas! Si ella bueno... hubiera hecho eso me lo hubiera contado- dijo la pelirroja con el rostro sonrojado, de sólo pensarlo.

No, Jeanne le hubiera dicho la verdad. Pensándolo bien, estaba muy delgada para estar embarazada, además de pálida…

- Debe haber tenido hambre, ya no sean tan perseguidos.
- ¿Quisiste decir que Jeanne es virgen?- Frank abrió grandes los ojos y Soli tuvo un acceso de tos.
- ¡Hermano! No eres quien para preguntar eso.
- No puedo creerlo- soltó riéndose.

Gerard soltó una risa muy suave, él tampoco podía creerlo, pero tampoco iba a saltar con un comentario como ese.

- ¿Te estás riendo? No lo puedo creer- últimamente Frank no podía creer en nada-. ¿Qué tienes? ¿Acaso estás enfermo?
- No- gruñó quitando de su frente la mano de su amigo.

Gerard miró a los ojo avellanas de su amigo que estaba, sin duda, preocupado por él, eso era evidente, se notaba en esa carita de tonto que ponía. Muy pocas veces la usaba con él, si no más con su hermana. A esta misma miró luego, la encontró mirando las estrellas, la luna estiraba sus rayos hasta ella dándole un aspecto angelical, sonrió, cuanto deseaba abrazarla en ese momento.

- ¿Entonces?- indagó finalmente.
- Sólo me están pasando muchas cosas buenas, sólo eso...

Continuará...



Chanananan!! Ahí quedó *-* Hoy estuve apunto de perder mi record :c Pero luego releí los comentarios del capítulo anterior (Kathy y Soli) y me dieron ganas de seguir con esto c:

Frank los vio besarse o.o ¿Qué pasará ahora?

Ok, también se viene la fiesta del plan de nuestro rubio o__o

Bien! No les atormento más y les dejo las insertidumbre e.e

Nos vemos mañana! :DDD






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Lun Ene 30, 2012 7:35 pm

no me gusta ese plan ¬¬
bob que esta haciendo ojala
jeanne lo haga recapacitar
no se metan entre gerard y michi
hgsdhjasdfshd quiero que le cuenten a frank
ujojojojojojojoojojo jeanne D: estan preocupados
por ella especulo lo que tiene kajsdhkasjdhaskd .-.
continua continua Very Happy
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Mar Ene 31, 2012 4:51 pm

kathyfuck escribió:
no me gusta ese plan ¬¬
bob que esta haciendo ojala
jeanne lo haga recapacitar
no se metan entre gerard y michi
hgsdhjasdfshd quiero que le cuenten a frank
ujojojojojojojoojojo jeanne D: estan preocupados
por ella especulo lo que tiene kajsdhkasjdhaskd .-.
continua continua Very Happy
Ña... Dudo que Jeanne lo haga recapacitar xd
En el capítulo que subiré más rato habrá drama e.e






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Mar Ene 31, 2012 6:07 pm

Capítulo 12.





Una joven se sentía en las nubes, pues estaba realizando lo que más adoraba, lo que le producía mayor placer en este mundo y eso era patinar. Había comenzado con el patín cuando era muy niña para entender lo que deslizarse sobre el hielo producía realmente en ella. Y ella era sólo una niña entonces.

Se acercó sonriente a las gradas y miró al sujeto que la había estado observando.

- Finalmente Brendon no me respondió sobre mi propuesta de ser mi instructor.
- Sabes, creo que no estoy triste por esa noticia- sonrió.
- ¡No seas cruel, Gee! ¡Tú sabes cuanto adoro patinar! Creo que me tendré que preparar sola para los nacionales. Por mucho que me cueste- dijo haciendo un puchero.
- Dudo que te cueste.

Ella se acercó a la puerta y mientras se sacaba los patines se acercó a Gerard. Ellos habían decidido pasar el día juntos, ya que Frank acompañaría a Solange a ver a sus hermanitas, quienes estaban en la casa de su tía. Para Michelle era un alivio que Frank se ofreciera a acompañarla, no porque ella no quisiera hacerlo si no porque al menos no lo tendría encima de ella todo el día. Es que Frank a veces era insoportable.

Se inclinó sobre Gerard, que ese día parecía mucho más ido que de costumbre. A veces ella simplemente no sabía lo que este pensaba, pues él solía meterse demasiado en sus pensamientos y formaba un escudo con el mundo. Eso la exasperaba, pero la mayoría de las veces ella sabía lo que él pensaba.

- ¿Qué pasa?- se oyó decir antes de saber que iba a decirlo.
- ¿Eh? ¿Me hablabas?- la miró.
- No me estás poniendo atención, eh. ¿Por qué siempre luego de dar tu opinión sobre algo dejas de escucharme?
- No hago eso. ¿De qué hablas?
- Pues sí lo haces- soltó molesta atándose las agujetas de las zapatillas.

Le molestaba cuando Gerard negaba las cosas obvias, pero suponía que se debía a ese carácter frío y maduro que tenía el muchacho. Él difícilmente tendría una gran muestra de afecto con ella, es decir, podría besarle, adorarle, tratarle con cariño, pero no lo vería jamás llegando con un enorme peluche de felpa.

Michelle se alejó a los baños murmurando. Odiaba cuando Gerard estaba en esos días de meditación, pues debía complicarse la vida tratando de adivinar lo que él estaría pensando y eso se convertía en una tarea agobiante. Suspiró cansada mientras se quitaba la ropa, se cambió lentamente. Si algo había descubierto de Gerard, era que él odiaba esperar. Mucho más a ella, que era su novia. Sonrió suave y finalmente salió, todo su enojo se había disipado.

Él estaba parado a la entrada de la pista de patinaje, que era formada por dos enormes arcos, cerca de la cafetería, justo donde los pasillos eran más silenciosos. Tan propio de Way.

Se le acercó muy despacio por atrás y le colocó una mano en el hombro. Rápidamente él giró tomándola de la cintura y llevándola al piso. Había habido mucha brusquedad en un principio, supuso que Gerard había estado muy metido en sus pensamientos, no había sentido sus pasos, y se había dejado llevar por el movimiento. Él la depositó suavemente en el piso y besó su nariz con ternura. Ella sonrió, sorprendida por dentro. ¿Quién era ese y qué había hecho con su Gee?

- Perdóname- murmuró el chico con voz suave-. Estoy muy torpe últimamente, es que el asunto de mi hermana me preocupa, tú sabes que yo...
- Si lo sé.
- Michi, yo te amo y puedo decirte eso ahora. Me cuesta expresar algo más, tú sabes que mi padre... Él nunca ha sido el mejor.

Michelle le calló con un beso suave. Hacía unos días, Abby se había fugado de la casa con Jared, su novio; eso lo habían causado sus mismos padres al impedir que ella estuviese con un muchacho cualquiera -es decir de una "categoría inferior"-, y no con su prometido, como ellos lo habían decidido. Entonces, ella huyó y aún no daba señales. Habían culpado a Gerard de no cuidar lo suficiente a su hermana y de mezclarla con gente extraña.

La pelirroja le miró directo a los ojos verdes, pues por culpa de eso, Gerard tenía un ojo morado. Su padre prácticamente se le había subido encima.

- Estoy segura que Abby está bien- le dijo Michelle cuando él la ayudó a ponerse de pie. Le tomó la mano cariñosamente y añadió-. Todo se mejorará, Gee.
- Ya quisiera.

Había mucha tristeza en la voz de Way y es que si él amaba algo en la vida, además de Michelle, era a su hermana menor, porque siempre la había visto muy frágil. ¡Y era tan protegible!

El primer destino del día lo había escogido Michelle. Irían a una romántica cafetería –cosa irónica, siendo que trabajaban en otra-, a tomar una taza de café caliente. Los días comenzaban a ponerse cada vez más fríos y pronto se comenzaba a ver a la gente visitando cafés o vistiendo abrigos y tapados de pieles, lo que era muy común en esa época del año.

- Gerard, elegí este lugar porque necesito hablar contigo- le dijo ella.
- ¿Qué pasa?
- No puedo ocultarle más a mi hermano sobre lo nuestro. Frank y yo, por mucho que me cueste, siempre nos hemos contado todo y ahora estoy cometiendo una traición a lo que hemos sido siempre. Sé que quizás le cueste entenderlo, pero...
- Estoy de acuerdo contigo, esta noche, antes de la fiesta a la que nos invitó Brendon, le diremos la verdad.
- Se va a enojar... pero se le pasará.

Gerard suspiró. Por supuesto que Frank se iba a enojar, eso si no le prohibía ver a la pelirroja, pero lo mejor era decir la verdad y estar con la conciencia tranquila. Acarició la mejilla de su amor y se perdió con la sonrisa que ella le dirigió. Dios, cuanto amaba a esa muchacha.

- No puedo creer que hayan pasado tantas cosas- comentó ella con una sonrisa lejana.

Últimamente la felicidad estaba escondida en su corazón y no se alejaba de allí. Porque estaba al lado del hombre a quien amaba, y eso era lo mejor.

- Últimamente hemos recibido mucha buena suerte- asintió Gerard-. Aunque me preocupan los demás, me angustia Bob y tengo que decirte que también Brendon, no sé que están tramando, me da la impresión incluso de que Jeanne está con ellos.
- ¿Tienes miedo o... bueno... tienes alguna duda?
- De ti y de mi no. ¡No sé que tramarán! Pero sea lo que sea, no lo permitiré.
- Yo no quiero disgustos.

Ella conocía a sus amigos desde que era más pequeña, sabía perfectamente que Bob no soportaría ningún tipo de cuestionamiento de parte de un hombre sin gritarle unas cuantas verdades o mentiras, y luego pelearse. A él poco le importaba quien fuese. Brendon era más tranquilo, claro, pero eso no quitaba a que cuando se enojara fuera bravo.

- No va a pasar nada. Todo será muy tranquilo, pero algo si te digo: nadie, Michelle, NADIE te sacará de mi lado.

Ella rió bajito y una sonrisa amplia se formó en su rostro.

- Gerard, quiero proponerte algo.
- ¿Qué? Te escucho.
- No, no aquí.

Pagaron los cafés y él salió siguiéndola.

Gerard meditó por el camino el cambio radical que había dado su vida, las extrañas cosas que últimamente le habían pasado y el hipnotismo que tenía la voz de Marilyn aquélla vez que la escuchó, cuando soñaba con tenerla entre sus brazos. Y sí, Gerard, aquel que tomaba aquello que quería cuando lo quería, que jugaba con las niñas y luego las dejaba botadas porque no le interesaban esas que sólo lo buscaban por su riqueza; aquel Gerard que se acostaba con cualquier chica que moviera las caderas para él, había sucumbido bajo el encanto de esa hermosa voz. Y claro, de una maravillosa mujer.

Se encontró luego frente al muelle, sin saber como había llegado allí. Michelle le miró y él se inclinó para besarla, siempre eran mágicos sus besos, la exploró con intensidad y finalmente entendió: aquel Gerard Way del pasado no había desaparecido, sólo había cambiado, ¡porque estaba enamorado!

- Haremos una promesa. Bueno, si quieres- dijo Michelle.
- Sí, por supuesto amor.

Ella sonrió. A Gerard se le estaba haciendo habitual llamarla así.

- Quiero prometer hoy que estaré siempre a tu lado y que pelearemos, pero no dejaré que nada ni nadie nos separe, porque te amo mucho, Gee- sonrió-. Te toca a ti.
- Prometo estar amarrado a ti siempre, no creer mentiras de los demás, y amarte eternamente, pequeña, porque eres la mujer de mi vida, y jamás nadie te separará de mí.

Se inclinó él para amarla como él sabía.

- Espera.

Michelle sacó de su bolsillo una cadenilla en forma de corazón que partió a la mitad y se colocaron el uno al oro. Como una promesa de dos enamorados. Así, al final, se besaron.

- Ahora es mi turno– dijo él al terminar el beso, refiriéndose al lugar a donde irían ahora.
- ¿Adónde me llevaras?
- Es un viejo lugar que quiero que conozcas porque hoy es un día especial para nosotros dos.

Se subieron a un taxi, lo que hizo pensar a Gerard que le estaba haciendo falta un auto o una motocicleta. Desde chico había sido aficionado a estas, le gustaba la sensación de libertad que le brindaban y siempre había tenido la ilusión de comprarse una, pero luego entre una cosa y la otra, había abandonado esos sueños. Sonrió al imaginar la cara de Frank viendo a su hermana subir a una rugiente motocicleta. Mmm... Sería mejor que primero le dijeran acerca de su relación.

Ya era tarde cuando ellos dos arribaron a una casa a las afueras de la ciudad. Gerard pagaba el taxi mientras Michelle observaba con sorpresa la inmensidad del terreno, un lugar muy hermoso. Había una piscina, y grandes jardines que rodeaban una casita donde el diminutivo no tenía nada de correspondencia porque tenía dos pisos y era bastante lujosa. Estaba bien cuidada al igual que la pastura.

Una mujer de edad salió a recibirles.

- ¡Joven Gerard! Tanto tiempo que no viene de visita. Oh, pero que bien acompañado que está, ella es...
- Michelle
- Yo soy Anae, soy, digamos, como la nana de Gerard.

Este hizo una mueca.

- Oh, no, no, como vas a decirle eso- dijo sonrojado.

Michi miró las mejillas encendidas de su novio y sonrió.

- Bueno, nana, mucho gusto.

Anae sonrió también.

- Pero vamos adentro, prepararé algo rico de comer mientras ustedes pasean por los alrededores- dijo nana-. Me imagino que la llevarás a conocer ¿no, Gee?
- Sí, ven, voy a enseñarte- le habló a Michelle.

Michelle supo que había descubierto otra faceta de Way ¡Y le encantaba! En realidad, ella amaba todas sus facetas, cada una con sus pequeños detalles, y él tenía muchas a propósito. Gerard Way era un hombre que merecía ser descubierto. Apretó su mano y se aferró a un brazo mientras él le mostraba los campos, era una estancia muy grande.

- Te traje aquí– explicó él–, porque este es un lugar importante para mí y tenía que compartirlo contigo. Cuando niño, yo venía siempre y era muy feliz. Creo, creo que lo había olvidado. Pero contigo soy más feliz y ahora tú eres mi lugar especial, Michi.
- Oh... yo... Oh, Gee, a mí me encantaría compartir contigo mi lugar especial, porque también tengo uno, pero está allá en New York– le dijo ella con tristeza.
- No importa. La promesa que hoy hicimos fue especial también y en cuanto a New York... algún día tú y yo, solos, visitaremos tu lugar especial.
- ¿Lo prometes?
- Si, te doy mi palabra– hizo una pausa y miró al cielo–. También tengo que prometerte otras cosas, Michelle.
- ¿Qué otras cosas?
- Hay ciertos aspectos de mí, que no conoces y me gustaría que lo hicieras, pero aún no es el momento, y nos debemos una conversación larga, que algún día tendremos.
- De acuerdo– murmuró ella bajito apretando su mano.
- Ahora ven que Anae debe tener la comida lista.

Cuando entraron a la casa la pelirroja quedó más maravillada todavía, ese lugar era como un sueño, había adornos por todos lados y una amplia escalera de marfil con flores en el barandal, flores frescas y de todos los tipos y colores. Los pisos estaban relucientes y flotaba un delicioso aroma a vainilla. De pronto, escucharon una conversación.

- ¡Pero yo no sabía!
- Ash, olvídalo nana, yo te expliqué la situación tampoco quiero verlo a él.
- ¿Y porqué no me quieres ver hermanita?- entró Gerard en la conversación de su hermana con Anae.

Y ahí estaba Abby Way, y tras ella, su novio. Al verlo, Gerard enfureció aún más.

- ¿Cómo? ¿Cómo pudiste traerlo a nuestra casa?- preguntó molesto.
- ¿Ves? ¿Ahora entiendes nana porque no quería verlo?- le dijo a Anae.
- Joven Gerard...- intentó hablarle esta.
- ¡Cállate! Por dios, Anae, vete, no quiero herir tus sentimientos.
- Con permiso– murmuró la mujer y Michelle miró entonces a Abby.

Sus ojos verdes se veían cristalinos, estaba recargada sobre una de las mesas de mármol y parecía dolida, vestía una ropa muy elegante y estaba mucho más delgada desde la última vez que la había visto. Estaba segura que no la estaba pasando nada bien.

- ¿Cómo puedes hacer esto? Abby, simplemente yo no comprendo, eres una niña... o por lo menos te comportas como tal... ¡Abandonase todo!
- ¡No! Al contrario, hermano, he ganado mucho. Aún estudio, ambos lo hacemos, trabajamos... somos felices, y libres.

Abby se sentó en una silla, exhausta.

- Fue mi familia quien me abandonó, hermanito. Y tú... yo pensé que lo entenderías. ¡Tú que estás enamorado! Deberías comprender.
- Es distinto– susurró Gerard.
- ¿Distinto? Sí, porque ustedes dos son libres, no tienen pruebas que superar todavía, y quizás cuando las tengas me entenderás. En cambio nosotros, y eso es lo que no comprendes, no somos libres. Porque yo amo a Jared y el me ama a mi también.
- Perdóname, pero no puedo comprenderte– dijo abandonando la cocina.
- Dale tiempo– dijo Michelle al fin–. Yo hablaré con él.

Abby enterró su rostro en sus manos, horrorizada, angustiada, llorando amargamente.

- Puedo seguir sin el consentimiento de mis padres, después de todo, ellos no han consentido nada de lo que he hecho en mi vida. Pero con Gerard es diferente, él siempre estuvo para reemplazar el desapruebo de mis padres.
- Todo se arreglará, amor, te va a entender, pero no lo presiones- la consolaba Jared.




Michelle encontró a su novio sentado al borde de la piscina mirando su reflejo. Ella se le acercó y rodeó su cuello con sus brazos observándose también a su lado, se veían bien juntos. Aunque él fuera un tanto más grande que ella, sabía que cabía perfectamente en sus brazos.

- Te juro que trato, Michelle, pero no puedo comprenderla.
- Ella también sabe que lo intentas, sólo dale una oportunidad porque ella te necesita mucho.
- ¿Tú harías algo así por mí?– preguntó de golpe girando a verla. Ella sonrió suavemente.
- Por supuesto. Haría lo que fuera por ti, si esa fuera nuestra situación.

Gerard se acercó a besarla y ella le correspondió, deseando que profundizara el beso, ambos jugaban, amándose. Fue Michelle quien se separó suavemente, con la lentitud de alguien que se siente adicto a lo que está haciendo.

- Pero no soy yo, es tu hermana, ella se arriesgó, no la abandones.

Fue como perderse en un estanque de agua cristalina donde Gerard se sintió hundirse muy profundo.

- Gracias.
- ¿Qué?
- Gracias. Has estado conmigo incondicionalmente.
- Fue una promesa, ¿recuerdas? Además yo te amo– soltó ella riéndose.

Era momento de hablar con su hermana, se puso de pie y entró en la cocina nuevamente. Abby ya no estaba allí, salió al jardín trasero y encontró a Jared de cuclillas frente a unas platas con una palita de metal. Recordaba por su hermana que al joven le gustaba la jardinería y se notaba por la sonrisa que llevaba curvada en su boca.

- ¿Dónde esta?
- No sé– contentó él sin mirarle–, dijo que necesitaba pensar.
- Oye, Jared... yo... yo... yo quiero que sepan que tienen mi apoyo.

Los ojos calipsos del novio de Abby se iluminaron y eso produjo en Gerard una sensación de tranquilidad que no podía explicar, quería decir que le importaba el bienestar de su hermana, que la quería.

Pensó donde se encontraría su pequeña y recordó algo de pronto. Se internó en el bosquecillo que estaba frente a su casa. Su mente comenzó a viajar hacia su infancia cuando tomado de la mano de la jovencita de cabellos negros como los de él, se perdían entre los árboles y jugaban a las escondidas. De más grandes se sentaban en un claro muy bello cuyo principal camino conducía al lago de la estancia y pensaban, meditaban yoga, o entrenaban artes marciales. La encontró allí... en posición de loto, con los ojitos cerrados. Y respiraba calmadamente.

- No quiero obligarte a nada– dijo ella sin mirarle-. Realmente no soy quien para hacerlo pero al menos déjame explicarme. Encontré en Jared al hombre de mi vida y te parecerá raro a mi vida, pero déjame decir que Michelle también lo encontró en ti. Y coincido con ella, en que no es bueno perderlo. Yo no voy a perderlo. Nadie decidirá mi vida.
- Abby...
- Si es egoísta, lo soy, pero Gerard ¡Tu amas a alguien! Deberías comprenderlo.
-...
- Sé que es difícil pero...
- ... tengo tiempo- completó.
- Así es.

Él negó con la cabeza.

- No tengo nada que pensar– ella sí le miró entonces–. Sinceramente si pensara estaría traicionando a mi familia y no a mis padres, si no a ti, Abby. Tú eres lo más importante que tengo. Siempre has estado a mi lado, hermanita, y tú sabes que yo te quiero mucho y que sé que estás haciendo lo correcto.

Ella sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas y ambos se abrazaron inmediatamente. Abby había pensado que había perdido a su hermano pero ahora todo estaba bien. Como siempre. Miró a los ojos verdes del mayor y supo que todo estaba mucho mejor.




Michelle volvía a su casa acurrucada junto a Gerard, aspiraba su aroma masculino, pensando en el paso que ambos estaban por dar. Estaba aterrada, su corazón latía a mil por hora y pronto comenzaría a temblarle el labio inferior.

Se preguntó entonces cuan segura de Gerard estaba y supo que lo quería y cada día junto a él valía la pena porque el amor se aferraba más a su corazón. No era cierto que el amor nacía de pronto, si existían los flechazos, pero el amor se constituía cada día, el correspondido como el no correspondido, especialmente el primero. Miró a quien dormía a su lado en el taxi y él le sonrió con ternura bajando a mirarla justo antes de que llegaran a la casa de Michelle.

Entonces... su labio comenzó a temblar.

- Nada malo sucederá– dijo él suavemente.

Michelle entró a la casa seguida de Gerard, se soltaron las manos discretamente y entraron en la salita de estar.

- ¡Ya llegue!
- ¿Dónde has estado, Michi? Mira la hora...– decía Frank saliendo de la cocina hasta que vio a Gerard–. Hey, emo depravado, ¿te encontraste con mi hermana allá afuera?
- La verdad, hermano...
- ¡Sí! Michelle y yo nos cruzamos en la cuadra anterior– mintió mirando hacia otro lado disimuladamente, no quería verla a los ojos.

Pero ella sintió como algo se incrustaba en su pecho y quizás Gerard pudo sentirlo también, no por estar a su lado, eso era irrelevante; si no por tener esa conexión especial con ella.

- Bueno, me voy a cambiar. Michelle creo que ya deberías apurarte.
La norteña siguió con la vista a su hermano y luego encaminaba a su propia habitación cuando el de ojos esmeraldas la sostuvo del brazo. Ella quitó la mano bruscamente.

- No puedo. No puedo dañarlo así.

Michelle sólo corrió a su cuarto y Gerard se quedó allí, callado, con un nudo en la garganta y esa sensación de vacío que le hizo caer en el sillón más cercano. No... ¡Era un perfecto idiota! Se golpeó contra un almohadón y cerró fuerte los ojos.

- ¿Qué te pasa?– le preguntó Frank, que acababa de llegar.
- Nada – gruñó.
- Vamos, emo, siempre nos hemos contado todo.
- No desde que me enamoré de tu hermana– pensó con cierta tristeza–. No me pasa nada.
- Ok. No debe ser tan importante.
- ¡Lo es!
- ¡Ajá!- lo apuntó.
- Oh, no sé como hago para caer en ese estúpido truco una y otra vez.
- Soy muy inteligente.
- No, debe haber otra explicación más creíble.

Frank levantó una ceja.

- Olvídalo.
- ¡Bueno pero aún no me dices!
- Hermano, deja de acosar a Gerard de esa manera, mejor míranos- dijo refiriéndose a ella y a la castaña a su lado.

Gerard cerró la boca, señal de que no hablaría, luego sonrió de la forma más boba que podría haber usado y la volvió a abrir. ¡Su Michelle estaba hermosa! Ella sonrió para luego decir:

- ¿Ya no vamos?- preguntó sonriente.

Los dos jóvenes enamorados en secreto se sonrojaron al ver como Frank tomaba en brazos a Solange y la besaba apasionadamente mientras le decía lo bonita que se encontraba. Al parecer no había podido contener sus deseos pasionales.

Luego de cerciorarse que los hermanos de Soli pudieran pasar bien la noche solos, se fueron a la fiesta.

Ya allí, los atendió Bob con dos vasos de cerveza en la mano, quien miró de reojo a una muy guapa Jeanne bailando con chico bastante apuesto también. Estaba visiblemente enojado, ¡Celoso! Michelle vio que realmente su amiga se veía más pálida que de costumbre, pero lo quitó de su mente cuando la de cabellos dorados corrió a abrazarla.

Jeanne la condujo hasta la cocina, vestía de manera muy sexy, con un top negro con letras, una minifalda y botas; se veía espectacular. Comenzó a prepararse un gran sándwich mientras charlaban.

- Te he extrañado, Michi– comentó–. Desde que me marché hemos cambiado tanto y ya no somos las mismas amigas de antes. Siento tanto eso. Pero no es momento para ponerme melancólica, ¿no lo crees así?
- Aún somos amigas, pero estoy de acuerdo en que hemos cambiado.
- ¡Sí! ¡Mírame! ¡Estoy hecha una morsa! Una ballena blanca tiene menos grasa que yo.
- ¡Estás loca! ¡Pero si eres flaquísima!

Jeanne arqueó las cejas y terminó de comerse el sándwich.

- Creo que estás ciega. Ya regreso, disculpa.

Michelle pensó entonces que su amiga tenía un problema grave, quizá, pero no lo sabría con seguridad hasta que hablara profundamente con ella. La puerta de la cocina se abrió y Gerard entró, sacándola repentinamente de sus pensamientos.

- Perdóname– habló él al instante, mirándole intensamente y queriendo llegar a abrazarla, pero ella sólo se cruzó de brazos y se apartó.

Sinceramente estaba muy dolida, ella habría deseado amigarse con él pero no soportaba esa especie de compasión para con su hermano mayor; le parecía muchísimo peor seguir ocultándole una relación que era lo más sano del mundo, algo que le hacía muy bien.

- Por favor, no seas así.
- ¿Así como?– bufó ella-. ¿Así de orgullosa de nuestra relación? Me avergüenzas tú ahora, pensé que eras valiente, claro, como ibas a entender a Abby...
- Michelle, espera, déjame que te explique– ella le miró–. No es tan sencillo, ¡es mi amigo! Mi mejor amigo y estoy cometiendo una traición al involucrarme con su hermana menor, él te considera algo sagrado, me matará... nos matará. No dejará que estemos juntos, porque él conoce cosas de mí que fácilmente impedirían que yo te trate como se debe, pero tú sabes que yo no soy así.
- Mi hermano tampoco lo es. No es como tú crees. Él jamás haría algo que me hiciera infeliz. No quiero escucharte más Gerard, no quiero que me expliques nada, todo está clarísimo.
- ¡Bueno ya basta!– exclamó él evidentemente enojado-. ¡Te comportas como una pendeja!
- Sí, quizás te equivocaste y soy una– le contestó ella ofendida.
- Sabes que te amo, pero si no comprendes la situación no puedo hacer el papel de padre y tratar de educarte.

Se quedó muda.

- Eres tu quien no entiende.
- No, no soy yo.
- ¡Si eres tu! ¡Cobarde!
- ¡¿De qué mierda me hablas?! ¡Sabes que yo haría lo que fuera...!
- Si me di cuenta – comentó riendo con amargura y salió de la cocina.

Estaba harta de escucharlo, fingir enojo cuando en realidad estaba lastimada y necesitaba que él la abrazara. Era un juego absurdo, pero ella había aceptado participar de él. Gerard salió tras ella, y la vio charlando con Solange y un chico de su edad. No era justo que él se hubiera equivocado tanto, no podía haber sido tan cobarde. Está bien, en lugar de hablar de una buena vez con Frank, se acobardó como los mejores y se ganó el resentimiento y la vergüenza de su novia. ¡Pero él no quería lastimar a su mejor amigo! Eso era algo que ella no estaba dispuesta a entender.

- Voy al baño, ya regreso– dijo Solange, dejando a su amiga con el guapo chico, un compañero muy querido la primaria.

Michelle siempre había tenido mucha simpatía por él, se podía decir que todos le querían bastante.

- Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos Michelle, estás bellísima- dijo sonriendo.
- Eh... gracias. Tú también estás muy guapo, bueno siempre fuiste muy codiciado en la escuela.
- ¡Cómo inventas! Tu si que eras perseguida por un montón de pervertidos. ¿Por qué nunca aceptaste salir con ninguno?

Ella rió.

- No lo sé.
- En cambio ahora debe ser diferente, me imagino que aceptarás propuestas. A propósito, ¿cómo es tu secundaria? ¿Agradable?
- Sí– se encogió de hombros–, nada especial.
- Yo me preguntaba, si tú querrías...

Entonces se escuchó un grito proveniente del baño.

Continuará...



Sí, yo también quiero matar a Gerard, y ni sus lindos ojitos verdes lo salvarán de la paliza que voy a darle ¬¬

Ya, ok, ok, ¿les gustó el capi? c: Espero que si :BBBB

Nos vemos mañan (ojalá *n*) Aps! Y gracias a Kathy por comentar el capítulo anterior ^^






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Mar Ene 31, 2012 9:18 pm

gerard se hiso para atras
tenian que decirle a frank :c
tienen que arreglarse que todo
salga bien en la fiesta
continua continua Very Happy
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Miér Feb 01, 2012 3:34 pm

Capítulo 13.






Solange estaba en la puerta del baño y esta estaba abierta de par en par, por donde se asomó la pelirroja abriéndose paso por entre la gente que murmuraba. Bob pasó corriendo a su lado.

Un grito estuvo a punto de salir de la boca de este, sintió escalofríos y tuvo miedo al ver a Jeanne tirada en el piso y la sangre que simplemente se escurría entre los finos cerámicos de este.

Solange se acercó al inodoro, hizo una expresión de asco y se llevo las manos a la boca.

- Que asco – gruñó un poco mareada y tiró de la cadena –. Jeanne debe haber estado enferma, comió mucho y lanzó todo.
- ¡Ya viene la ambulancia!– anunció Bob–. No la muevan.




Era la segunda vez en lo que iba del mes que ella se encontraba en un hospital, estaba sentada en una fría sillita y Rubén, su ex compañero de escuela, la acompañaba hasta que llegaran los demás. Algunos se habían quedado en la casa aguardando que llegaran el resto de los invitados, Jeanne conocía mucha gente era obvio que habría mucha gente allí. Cuando arribaran a la clínica Rubén se marcharía.

- No puedo creer en lo que acabó la noche – comentó el joven con la intención de que no se impusiera el silencio entre ellos dos–. Estoy seguro que Jeanne tiene un problema – Michelle le miró –. Yo he tenido mucho contacto con ella, ¿sabes? Es una chica hermosa, muy inteligente, pero ella no comprende ciertas cosas de la vida.
- Pero ella es muy feliz.
- Aparentemente.

Michelle lo pensó y sí, quizás él tenía razón. Entonces ella tendría que averiguarlo, porque necesitaba saber a verdad. Él la abrazó por los hombros y le sonrió.

- No te preocupes, ella estará bien, olvidé mencionar que es muy fuerte.

La pelirroja le miró sospechosamente. Cuando tuviese otra oportunidad hablaría más con Rubén y le preguntaría todo aquello que le intrigaba, pero estaba claro, que ese no era el momento.

- Emh… – tosió alguien adrede.

Los demás habían llegado.

La chica que había pasado todo el tiempo sentada allí corrió abrazar a su hermano tratando de ocultar su sonrojo, Gerard le había mirado muy feo al verla abrazar a Rubén, y es que su pelinegro era muy celoso, aún cuando estuviesen disgustados ella le debía un poco de respeto, ¿no es así? O quizás no, porque en la apariencia ellos dos no eran absolutamente nada. A ella le parecía muy peculiar que él tuviera celos pero eso lo volvía impredecible.

- Me marcho – dijo Rubén, le dio un beso en la mejilla a la Michelle y se fue.




Bob parecía un bebé dormido en el sillón de la habitación de Jeanne, había sido el único permitido de quedarse allí. Estaban esperando que ella se despertara; Frank, después de 1 hora, pensó que era mejor ir a la casa a ver a los hermanos de Solange y esta estuvo de acuerdo.

Así en el pasillo de blancas paredes y luces muy tenues quedaron Gerard y Michelle. Ella aún se sentía muy avergonzada por lo de Rubén y a la vez muy dolida y nada cambiaría eso.

- Por lo que veo ese Rubén es muy buen amigo tuyo.

Oh no, tampoco tenía especiales ganas de discutir.

- Sí, muy buen amigo de primaria, pero no va a nuestro salón.
- Y te quiere mucho, eso vi... estaban muy felices abrazados.
- Fue sólo un abrazo.
- ¿Estas segura?
- ¿Desconfías de mí?- ella le miró incrédula, era absurdo, le quería hacer una escena por un maldito abrazo, ¡era una estupidez!
- Si – aceptó él.

Michelle se puso rápidamente de pie.

- Michelle, entiende que no soporto verte con alguien más, no de esa manera. Tu eres mía, solamente mía.
- Yo no soy de nadie– le contestó obstinada–. Te amo, eres mi novio aún cuando te avergüences de ello, pero no soy un objeto para que pienses que te pertenezco.

El muchacho suspiró, Michelle tenía un carácter poderoso, ella jamás se rendiría ante nadie y todo eso era lo que a él le gustaba de ella, que no tuviera las fuerzas necesarias para imponérsele. Como siempre había necesitado, el amor era más que eso... que alguien se doblegase ante él.

- Olvidé eso- suspiró-. Tienes razón, pero entiéndeme, el que estemos enfadados, el que te enojes por esa tontería me hace actuar así.
- ¿Tontería?
- ¡Otra vez!
- ¡Gerard, por dios! ¡Le estás mintiendo a mi hermano! Que ha sido como un padre para mí, te odiará al enterarse, pero...
- No voy a decirle nada. No puedo permitirme hacerle sufrir… soy un traidor... ¡me enamoré de su hermana! Fue un error...
- Entonces nada de esto tiene sentido– murmuró como si hablara consigo misma–. Ja, fui una tonta. Gerard Way, olvídate de mí por favor, que yo procuraré olvidarte. Hagamos como si nada de esto hubiese sucedido.
- ¡Michelle!– exclamó-. ¡Te comportas como una niña! Si esto quieres... pues bien, ¡pero me parece tan estúpido e infantil!
- ¡Si, de acuerdo! Soy tan infantil y no te merezco. Vete.

Y Gerard se comportaría como un orgulloso y obstinado hasta el resto de sus días, así que se marchó tal como ella se lo pidió. No miró hacia atrás, se cerró en su propio mundo y sólo comprendió lo sucedido cuando estuvo fuera de la clínica.

Él no vio como la chica se dejaba caer en la silla y las lágrimas caían de sus ojos hacia sus mejillas formando una hilera cristalina. Se cubrió la cara con las manos encogiendo las rodillas. Quizás ella había tomado la decisión pero eso no la haría sentir mejor, ella realmente amaba a Gerard y el rencor de saber que él era tan cobarde como para no querer hablar con Frank no opacaba sus sentimientos. ¡Y para colmo le había dicho que enamorarse de ella había sido un error! ¿O había escuchado mal? Quizás él si se había expresado mal o…, ella ya no sabía.

Aún así, había tomado la resolución para movilizar a Gerard, tratar de hacerlo reaccionar. Sí, un juego peligroso.

- ¿Te encuentras bien?

Levantó la cabeza y se encontró a Brendon Urie parado frente a ella.

Michelle aceptó los brazos que él le tendía, era lo que necesitaba en ese momento, las lágrimas se abarrotaron en sus ojitos celestes.

- ¡Esto era lo que querías!– gritó alguien olvidándose que estaba en un hospital.
- Gerard– susurró la pelirroja, maldiciendo su suerte.
- Te juro que creí tu teatro. Por un momento me sentí culpable y volvía a decirte que voy a hablar con Frank si eso te hace feliz. ¡Pero qué idiota! Y para colmo te amo… y tu sólo me trataste de estúpido– Gerard soltó una risita–. Tienes razón, eres sólo una pendeja, nunca debí involucrarme contigo.
- No... No...– murmuraba ella pero él se fue de la sala antes de que pudiera seguirlo. Miró a Brendon con el rostro contraído en temor-. Tengo una suerte de mierda... yo... yo lo perdí. Soy una tonta, ¡lo perdí!

Brendon miró asombrado como ella se acurrucaba en el sillón y comenzaba a caer sudor de su frente, su respiración a cada segundo se hacía más dificultosa y temblaba.

- Mic...
- Brendon... Bren... tengo… frío… no… llama a… a… Frank…
- ¡No puedo dejarte acá, Michelle! ¡Llamaré a un médico!
- a... mi... a... Frank...– murmuró ella antes de caer desmayada.




Frank y Solange estaban sentados en el living de la casa donde el de ojos avellana solía pasar muchas noches de televisión. Ella pensaba que ya se parecían mucho a una pareja de recién casados, sonrió ante la idea de llegar a eso con su novio. Bueno, ella era muy soñadora, y ellos muy jovencitos aún, con muchos sueños, muchas libertades. Incluso ahora pasaban mucho tiempo juntos que hasta se le hacía sofocante. Tal vez no quería separarse de él pero... sacudió su cabeza, estaba pensando mucho.

- ¿Qué pasa?– le preguntó Frank, besándole la frente.

Además él era tan tierno.

- Nada, sólo... pensaba un poco.
- ¿Y en qué si se puede saber?
- Sí– sonrió–. Cuando papá volvió a casa, es decir, cuando ese señor regresó, yo no pensé que nada de esto fuera a suceder, yo... incluso pensé...– sus ojos se llenaron de lágrimas–. Pensé en matarme, ¡pero mis hermanos! Yo los amo, no podía dejarlos. Aún así nunca perdí esa idea, siempre la tuve muy presente como una salida a todo ese dolor; llegó un momento en que pensé en llevar a mis hermanitos a la casa de algún familiar, cuidar a mamá, alejarla de él... y hacerlo, alguna noche. Pero ¿sabes? Cuando llegaste todo cambió mucho, me sentí amada y protegida. Frank, contigo me siento muy cuidada, no tengo miedo y parezco fuerte... pero yo siempre he sido muy débil, me ha costado decidir ciertas cosas y tomar mis propios caminos. Eres tan tierno, tan bueno conmigo... me haces muy feliz. Ahora yo... sabes... no sé... no sé si deba decir esto.
- Si debes.
- Yo... bueno tengo un poco de miedo, estamos tan bien, tan juntos creo que...
- Soli...
- Sí, creo que debemos tomar las cosas con más calma, no quiero dejar de vivir contigo pero me gustaría que hagamos cosas diferentes... o... Ay, Frankie, no quiero hacerte mal.
- ¿Tienes miedo?
- Sí
- Tienes razón. Tomemos todo esto con tranquilidad, yo te daré tu espacio y tú el mío.

Solange asintió. ¿Por qué siempre encajaban tan bien? Él sabía exactamente lo que necesitaba. De pronto, tuvo sueño y recostó su cabeza en el hombro del muchacho, quien, a su vez, reclinó la suya hacia ella.

Si, encajaban tan bien.




Mientras tanto, Gerard caminaba a su casa, la cabeza le daba vueltas y tenía el estómago revuelto. Michelle lo había traicionado. Claro, excusas para echarle a él la culpa y ella sentirse fresca, poder estar con ese estúpido de Urie. Ese tipo siempre parecía aprovechar las situaciones. Y el que se había sentido mal y había decidido hablar con Frank, exponer su amistad con él...

Tenía ganas de llorar.

Pero él era un Way y no lloraría, menos por una mentirosa. Ella... la hermosa chica de cabellos rojizos a la que amaba, de la que prontamente se había enamorado, cuyas actitudes dolían tanto. Por más que le hubiera mentido la seguía amando. Pero no lloraría, no había llorado cuando su padre... prefería no recordarlo.

Al llegar a su casa, la sintió muy vacía, faltaba la presencia de su hermana llenando todo de risas y color. Se asomó a la cocina, su madre tomaba un café leyendo una revista.

- Madre, es tarde. ¿Qué haces despierta?
- Espero a Abby.
- Madre...
- Ella volverá y yo tengo que esperarla.

Gerard negó con la cabeza, no iba a ser capaz de hacerla cambiar de opinión.

- Buenas noches.
- Buenas noches, hijo.

Hacía tiempo que él había dejado de preguntar por su padre. Sin pensarlo más se metió en su habitación, de pronto tenía sueño y se sentía realmente agotado. Cansado de que las cosas funcionaran mal, cansado de aparentar indiferencia ante todo lo que le dolía. Quizás todos lo veían como un sujeto frío que jugaba con la gente, una persona calculadora, ¡él no era así! Únicamente se comportaba así para ocultar sus emociones, ¿Por qué nadie comprendía eso?

Ni siquiera se había quitado la ropa ni puesto pijama y se había tirado de espaldas a la cama para mirar el blanco cielo de su habitación. Ya no aguantaba ser como era, se sentía pésimo. Por fuera se mostraba duro, pero por dentro era sensible y los miedos no le eran indiferentes.

Las lágrimas acumuladas en sus verdes ojos no tardaron en empezar a caer y él sólo se resignó a llorar en silencio. Qué débil se sentía.

Poco tiempo después de estar pensando, sintió sueño... mucho sueño...

Continuará...



Ok, hoy no tengo palabras xd Sólo agradecer a Kathy por comentar el capítulo anterior c:

Besos!






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Miér Feb 01, 2012 5:16 pm

Hellowiiii!!
me siento la peor lectora ever!
no comente el cap anterior DDD:

el cap anterior me encantó, pero me cayó
demasiado mal Bob ¬¬ antipático!
y lo peor es qe creo qe está interesado en Jeanne
y no sé qe tan empeñadoo en Brendon, pobre él
todo tranquiloooo

y en el cap de Hoy, por fin Gee le dijo qe la ama
*0* y ella también y sus promesas! awww
Frankie y Yop más amor eveeer!
qe lindoooos
y la verdad no le tengo cólera a Gee
Porqe Michi no comprende qe de verdad Gee es mejor
amigo de Frank, y es como una especie de traición xd

bueno, después de hace mi mega comment
me voy, sin antes decirte qe el fic
es amazing, y quiero qe lo sigas.
cuidate hartoooooo
xoxo

KEEP THE FAITH!


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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Miér Feb 01, 2012 5:17 pm

D: hay no hay no todo mal
osh la mala suerte de michelle
pero que le paso se desmayo hay no
osh todo es culpa de brendon ¬¬
quiero que se arreglen las cosas
entre ellos no quiero que sufran :c
sigue sigue !!!!
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Miér Feb 01, 2012 5:20 pm

Holaaaaaaaaa!!
me encantóoo el capp!!
puchaa, porqe las cosas se complicaaan
y justo Michi se tiene qe abrazar a Brendon, tamare!
Gerard habia vueltoooooooooooo, habia regresado!
porqeeee??? )':

por otro ladoo, Frank y yo bien compenetrados
qe lindooo, como ebe ser una pareja! *-*
jiji!

aay Javiii
amo tu fic, sorry de nuevo por perderme
de comentar el cap anterior anterior xd
sigue mañanaaaaa

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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Jue Feb 02, 2012 5:24 pm

En pocos minutos se viene el capítulo de hoy ^^






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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Jue Feb 02, 2012 5:49 pm

Capítulo 14.






- Vamos, Michi, debes mostrar un poco más de emoción.
- Ya sé...
- Pues no parece– hizo una pausa–. Soy exigente, Michelle, pero vas a ser una estrella, o dejo de llamarme Brendon tecito verde.
- Ya- rió.

Había pasado una semana de la escena del hospital. Brendon había accedido a entrenarla, pero él era verdaderamente exigente, mucho más de lo que ella esperaba; eso en lugar de enojarla, le alegraba porque ella quería ganar el torneo. Desde entonces, no había visto a Gerard, no habían hablado, su hermano ni siquiera lo mencionaba, el pelinegro prácticamente se había esfumado de la faz de la tierra. Y aunque Michelle no quisiese admitirlo, le dolía, y su corazón se rompía cada vez más, todos los días eran muy tristes porque siempre había algo que añorar que antes hubiese compartido con Gerard. Para colmo, su hermano no mejoraba la situación, pues él también extrañaba a su mejor amigo.

-Michi, recuerda que esta tarde tienes tu visita con el médico.
- Sí, Brendon, no voy a olvidarlo.
- Creo que es todo por hoy, ya puedes descansar.

Brendon era un entrenador espectacular, un amigo muy confiable y bueno, un chico perfecto para cualquier chica que fuese consciente de la clase de hombre que tenía al frente, pero no para ella porque su corazón ya era terreno conquistado por Gerard.

Aún cuando él sabía de eso, no dejaba de llenarla de atenciones, como recordarle su cita con el médico. Si bien Michelle gozaba de una excelente salud, ella debía cuidarse de los nervios debido a que cuando pasaba por situaciones intensas o estaba bajo estrés tendía a pasar por un leve acceso de asma y hasta se desmayaba. Por lo mismo es que cada dos semanas se sometería a un control para evitar algo peor.

- ¡Hasta mañana, Bren! ¿No vas hoy a la cafetería, no?
- No, hoy es mi noche de estudio. Hasta mañana, Michi, no te olvides...
- Si, ya sé: la reunión con el doctor– dijo ella dándole una sincera sonrisa. Definitivamente Brendon podía ser muy atento.

Michelle miró su reloj. Aún tenía tiempo para ir a tomar un rico helado al centro de la ciudad, luego ir a cambiarse para su cita con el doctor, hacer la tarea e ir a The Bunker. Si, eso de no pasar estrés iba a ser dificultoso para ella. Suspiró.




- ¡Que es mío!- gritó Stephan.
- ¡No, yo lo vi primero!- respondió Sarah.
- ¡Claro que no!
- ¡Que si!
- ¡Cállense los dos, es mío!- gritó Frank.
- ¡Que no!- gritaron los dos hermanos.
- ¡SILENCIO!

Y aunque generalmente Solange era una persona tranquila, esta vez había perdido los nervios ante la escena que se desarrollaba en el comedor de la casa de los Iero. Primero había sido cuestión de Stephan y Sarah que peleaban por el último de los bolillos rellenos que ella había hecho para todos, en realidad, el último que quedaba de varias docenas. A la pelea se había unido Frank, alegando que era mayor y por lo tanto debía comer; así la pelea llevaba durando media hora y todo por un bolillo que ella tomó y cortó en tres partes iguales. Así, su "familia" quedó contenta y conforme.

- Stephan y yo nos vamos– anunció Sarah, rato después–. Iremos a ver una película.
- De acuerdo, cuídense los dos- les dijo Solange.
- Sí, hermana, no te preocupes, yo la cuido- respondió Stephan.
- ¿A quién vas a cuidar tú? ¡Eres tan niño como yo!
- ¡Cállate, tonta!
- ¡Qué te calles tú!– se escuchó antes de que ambos cerraran la puerta principal de la casa.

Solange soltó una risita muy tranquila y se sentó junto a Frank, quien comía otro bolillo que ella había guardado especialmente para él. Adoraba ver esa cara de placer que tenía cuando degustaba algo que le gustaba mucho. O cuando la veía a ella... ponía exactamente la misma cara de felicidad.

- ¿Te sientes bien?– le preguntó al verlo repentinamente serio.

Frank la miró sin haberla escuchado.

- Es por Gerard, ¿verdad?
- Sí– murmuró su novio–. No entiendo porqué no ha vuelto a querer hablarme, siempre que le invito a algún lado dice estar ocupado, en la cafetería se la pasa esquivándome, no he vuelto a tener una charla con él de más de cinco minutos, me estoy volviendo loco pensando que se habrá enojado por algo que yo hice.
- No es tu culpa.
- ¿Y tú como sabes?- la miró extrañado.
- Digo... no debe ser tu culpa, ¿qué puedes hacer tú quien enfade a Gerard? Ustedes siempre han sido amigos.
- ¡Ya no sé!

La joven le tomó la mano, se odiaba por ocultarle las cosas, ella se moría realmente por decirle la verdad pero se lo había prometido a Michelle, y por sobre todo estaba su amistad con ella, no le correspondía decir absolutamente nada. Era asunto de Gerard y su amiga. Abrazó a Frank, lo que le tocaba era tratar de que él no estuviera triste.

- No pienses más en eso, ya volverán a ser los mismos de antes. ¿Quieres que prepare más bollos para ti?
- ¿Ahora?

Asintió.

- ¡Soli, te amo!




Michelle entró en la clínica, era tarde ya, había pasado con prisa por su casa con apenas la oportunidad de tomar algunos libros que quería leer camino a The Bunker y cambiarse, mirar a su hermano comer un tazón grande de cosas dulces de pastelería y a Solange rascándose la cabeza con la cara llena de harina.

"Debes hablar con Horo"

Le había dicho la castaña antes de despedirla.

Cómo envidiaba a Soli. Ella y su hermano eran muy felices, pero era una envidia sana, ella quería que fueran los más felices del mundo, ¡porque ambos se lo merecían! Y porque de alguna forma ella también lo era con ellos.

- Tengo que hablar seriamente con ambos– les dijo el doctor de Jeanne a Bob y a ella cuando entraron al consultorio.

Era un hombre de cuarenta y tantos años, canoso y de voz suave, afable, de médico; una persona muy culta. Bob miraba alrededor con actitud distraída mientras les hablaban.

– Ella me ha pedido que les diga porque en las condiciones anímicas en las que se encuentra no se siente lista, pero quiere que ambos lo sepan. Jeanne está bien, el golpe no causó mucho daño en ella, tiene unos puntos muy pequeños en la cabeza y pasó por estados de confusión pero ya pasó de ello... lo que no pasó es su problema. Jeanne padece lo que se llama Bulimia, supongo que sabrán lo que esto significa.
- Sí– murmuró Michelle, luego de segundos.
- Es mentira- los interrumpió Bob.
- Señor Bryar, sé que es difícil, pero para ayudar a Jeanne debe empezar por aceptarlo usted.
- Es que Jeanne... Jeanne es tonta, siempre le dije que no es una persona muy inteligente, pero ella jamás llegaría a eso. ¡Ella es hermosa!

Dentro de su asombro, Michelle le miró.

“Así que era eso.”

Pensó sonriendo internamente.

- Creo que a la señorita Jeanne le haría muy bien escucharle decir eso- habló el médico.

Bob cayó de golpe en el asiento y el doctor prosiguió hablando de la derivación de Jeanne a una clínica de rehabilitación luego de que se recuperase del todo y Michelle dijo que ella se encargaría del papeleo, porque los padres de su amiga no estaban en el país y no tenía manera de contactarse con ellos. Era mejor que Jeanne se quedara un tiempo más en el hospital y luego sería trasladada.

Al finalizar la charla, Michelle dijo que iría a ver a su médico porque tenía una cita importante y Bob pidió ver a la paciente.

La habitación estaba en penumbras y eso evidentemente no era bueno para ella, así que Bob abrió las cortinas y permitió a la luz entrar hasta el bulto que era la muchachita en la cama. Ahora notaba lo pequeña que se veía, estaba delgada, era cierto, pero el jamás había notado hasta que punto de delgada estaba.

Se sentó a su lado y ella se sentó en la cama, con la mirada fija en la ventana.

- ¿Hablaste con el doctor?- preguntó ella.
- Sí.
- Ah- soltó sin mirarlo aún.
- Todo se va... se va a mejorar– él realmente no sabía que decir.
- No, yo sé que no sabes que decirme, así que... vete, Bob, no te quiero poner incómodo.
- Para mí fue importante que me dijeras... bueno, que alguien me dijera lo que estaba pasando– era el momento de hablar con el corazón.

Bob la miró con intensidad y tomó su mano, tan pequeña.

- Yo te quiero ayudar- le dijo él.
- No puedes.
- Sí podemos.
- ¿Crees que yo pueda?- lo miró.
- Siempre hemos pensado que eres fuerte.
- Lo sé.
- Y lo eres, aunque pienses que no.

Ella sonrió y bostezó suavemente.

- ¿Tienes sueño?
- Sí.
- Duerme entonces.
- ¿Te quedaras conmigo?
- ¿Quieres que me quede?
- Tengo miedo de dormir sola- agachó la cabeza-. ¿Puedes quedarte? Será solo por esta noche.
- Entonces duerme, yo me quedaré aquí, Snake.

Ella soltó una risita y se hizo a un lado.

- Ven aquí Bob, ven, no voy a comerte– soltó otra risita y él se acomodó a su lado.

Al cabo de un rato Jeanne se fue durmiendo ante la mirada de Bob. Dios... él suspiró en la oscuridad del cuarto, realmente él debía de haber sido muy malo en su otra vida como para que ahora le pasasen esas cosas.




Michelle llegó justo a tiempo a The Bunker. Solange ya estaba allí vestida con su uniforme de camarera y caminaba de un lado a otro atendiendo las mesas. Parecía un poco agobiada, lo que la hizo sentir culpable. Soli nunca había sido buena mintiendo y era obvio que ahora tampoco lo era. Para su suerte, Frank podía ser muy despistado.

Su medico la había regañado y algo le decía que Brendon iba a enterarse de eso, ese doctor... era muy chismoso.

Miró a través de los vidrios y vio el clima agitado, pronto comenzaría a llover y ya el frío se dejaba sentir. El tiempo sin ver a Gerard comenzó a hacer mella en ella, pues de sopetón él había encontrado la forma de esquivarla: cambios en los turnos en The Bunker, escasos encuentros con Frank, ya ni iba a entrenar y ella acabó abandonando también.

Se había encontrado a Abby en el centro comercial acompañada de su novio, Jared; ella no le había dicho nada importante. "Mi madre y Gee fueron a visitarme ayer" le había dicho la chica. "Ambos van a ayudarme con mi casita, mía y de Jared, claro. Gerard no tenía buena cara, creo que estaba más delgado que la última vez que lo vi".

A decir verdad, ella tampoco había ido a verle a su casa ni se había esforzado por buscarle, se sentía una orgullosa, inquieta y extrañaba el calorcito y la voz profunda de Way. No podía ir a buscarle pero tampoco podía más sin él. Suspiró y vio como Sue le llamaba junto a Solange para comenzar a contarles acerca de su casamiento. Oh, el amor.




Así, pasó una semana más.





Dio un salto... un giro, se abrazó a sí misma y quedó chiquitita, mientras sentía como la música penetraba en ella; ese era el sentido, ardía en su pecho.

Lo disfrutaba. Las luces la incomodaron un poco pero no dejó de cantar, ni de moverse, ni de sentir como esa sensación única la llenaba por completo. No importaba si acababa de cambiar la coreografía, si los falsees la encandilaban. Quizás no importaba que ÉL no estuviera ahí para verla. Saltó y cayó delicadamente sobre la pista, girando. No se podía engañar, hubiese preferido su presencia allí.

A cabo de eso, Brendon la miraba desde la primera fila; a su lado estaba Sue con el teléfono celular pegado a su oído y sonriendo muy suave; Solange abría la boca fascinada y Frank aplaudía sin cesar. Un poco más allá, Bob la observaba desde atrás de una cámara de video -para Jeanne, eso estaba claro-, mientras que Ray la miraba feliz y maravillado, pues era la primera vez que la veía patinar.

Y ella no lo veía. No sabía que él estaba parado junto a la puerta de salida sin perder ningún detalle de su actuación, observándola con la mirada, sintiendo como su corazón explotaba y sin poder tocarla o decirle lo bella que estaba. Se giró y salió mientras Michelle terminaba con una reverencia y salía de la pista de patinaje con una sonrisa. El público estalló en aplausos asombrosamente.




- Cuando te recuperes veremos el video juntos, ¿te parece?- le decía Bob a Jeanne mientras la ayudaba a abrigarse.

El director de la clínica de recuperación iría personalmente a buscarla en unos minutos. El la iba a acompañar hasta el centro; ya luego no podría volver a verla hasta que los médicos dijeran que era posible.

- ¿Me irás a buscar? Digo... cuando salga de allí.
- Claro, Jeanne. Seré el primero. En cuanto me dejen, estaremos en contacto.

Ella sonrió y ambos bajaron a la sala de espera del hospital. Bob la miraba de reojo; se veía linda e incluso había logrado subir unos kilos más y los ataques de ansiedad y culpa tampoco se habían presentado. Aún así no podían fiarse de ello, pues en cualquier momento podía volver a caer; cuando se sintiera sola, fea, no querida... Era imprescindible que ella tuviese claro que la querían, que era importante.

Le tomó la mano y ella le miró extrañada, con un brillo especial en los ojos.

- Jeanne, yo quisiera poder cuidarte, sé que nos llevamos bastante mal pero es sólo broma y fachada. Estoy un poco arto de eso. Es que Jeanne... yo... siempre he estado enamorado de ti.

Ella pestañeó repetidas veces pero luego sonrió y apretó fuerte su mano.

- Eres...– susurró-, eres muy lindo conmigo, Bob. Y yo quiero vivir muchas cosas contigo. Pero ahora no puedo...– temía romper a llorar. Suspiró.
- Entiendo perfectamente. Volveremos a hablar de esto cuando nos veamos de nuevo.

Jeanne volvió a sonreír; estaba dispuesta a recuperarse, sentía en sí la obligación, la necesidad. Por Bob. Pero principalmente por ella misma.

Continuará...



Aquí les traigo rapidito el capítulo de hoy c: Muchas gracias a Soli, Kathy y Soli (es que me dio dos comentarios *-*) Y seguimos con mi record!!

Besos y abrazos virtuales!!






By: Yan *-*
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MensajeTema: Re: ¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥   Hoy a las 4:07 am

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¿Amar es...? ♥ [mcr fic] T e r m i n a d o ♥
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